Catorce vértebras halladas en El Castellar (Teruel) serían del primer Diplodocus de Europa. Qué dice el estudio y por qué hay discrepancias.
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| Hallan en Teruel un dinosaurio de 25 metros, el primer Diplodocus confirmado en Europa |
Teruel halla el primer Diplodocus de Europa: 25 metros y un debate abierto
Teruel, 15 de septiembre de 2026
Un excursionista vio huesos asomando en una ladera de El Castellar y avisó. De aquella llamada han salido 14 vértebras de cola que, según el equipo que las ha estudiado, pertenecen al primer Diplodocus identificado fuera de Norteamérica. Otros paleontólogos piden prudencia con esa etiqueta.
- El ejemplar medía unos 25 metros y vivió hace unos 150 millones de años en la costa jurásica del este peninsular.
- El estudio, publicado en Journal of Vertebrate Paleontology, sitúa los restos dentro del género Diplodocus, hasta ahora exclusivo de la formación Morrison de Estados Unidos.
- Dos de los cinco especialistas consultados por el Science Media Centre España discrepan: creen que 14 vértebras caudales no bastan para cerrar la atribución.
Catorce vértebras y unos cuantos chevrones
El yacimiento se llama La Tejería y está en el término municipal de El Castellar (Teruel). El aviso de un excursionista puso sobre la pista al equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. "Vimos que había huesos en la ladera y comenzamos a recuperar vértebras", ha explicado Alberto Cobos, director gerente de la Fundación Dinópolis y coautor del trabajo.
Lo recuperado son 14 vértebras caudales y varios chevrones —los huesos con forma de V que cuelgan bajo las vértebras de la cola y protegen los vasos sanguíneos—. No hay cráneo, ni cuello, ni extremidades. Aun así, el conjunto basta para que los autores lo describan como uno de los esqueletos de diplodócido más completos hallados en Europa, que es una forma elegante de decir que el registro europeo de este grupo es, hasta ahora, muy pobre.
Las rocas que los contenían pertenecen a la Formación Villar del Arzobispo, del Kimmeridgiense superior-Titoniense. Los fósiles ya se exhiben en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología, en Dinópolis (Teruel).
Por qué importa que sea Diplodocus y no otro diplodócido
Aquí está el nudo del asunto, y conviene explicarlo porque los titulares lo comprimen hasta borrarlo.
Diplodócidos —la familia— sí había en Europa. Se conocen restos en Portugal (Dinheirosaurus), en la propia península ibérica, en África y en América del Sur. Lo que no se había confirmado nunca es la presencia del género Diplodocus en concreto: ese nombre, descrito por Othniel Charles Marsh en 1878 a partir de fósiles de Wyoming, se consideraba exclusivo de la formación Morrison del oeste de Estados Unidos.
La diferencia entre familia y género no es un tecnicismo de coleccionista. Compartir familia a ambos lados del Atlántico se explica sin necesidad de que nadie cruce nada: linajes emparentados que se separaron antes. Compartir género implica una conexión mucho más reciente y mucho más estrecha, con animales moviéndose de un continente al otro. Eso es lo que convierte a estas 14 vértebras en un argumento paleogeográfico y no solo en una pieza más de museo.
El matiz que la nota de prensa no incluye
La Fundación Dinópolis presentó el hallazgo como una identificación cerrada. El Science Media Centre España, dependiente de la FECYT, pidió el mismo día valoración a cinco paleontólogos ajenos al trabajo. Tres lo respaldan; dos discrepan en el punto decisivo.
Fabien Knoll, investigador del departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), considera la investigación de alta calidad y dice que el resultado encaja con lo que se sabía, pero advierte de que el material recogido no basta por ahora para afirmar con certeza que sea Diplodocus: que sea compatible con el género no implica que pertenezca a él. Apunta dos alternativas concretas —Supersaurus/Dinheirosaurus— o incluso un género nuevo.
José Ignacio Canudo, catedrático de Paleontología de la Universidad de Zaragoza e investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón, va en la misma dirección: los fósiles están bien descritos y bien figurados, dice, pero le parecen demasiado fragmentarios para bajar hasta el género, y añade que la conclusión paleobiogeográfica se sostendría igual sin una clasificación tan precisa. "El tiempo dirá si es correcta o no".
Ninguno de los dos cuestiona la calidad del trabajo. Cuestionan hasta dónde llega el dato y dónde empieza la interpretación, que en paleontología de dinosaurios, donde casi todo el material es parcial, es la frontera de siempre.
Los que sí lo dan por bueno
Xabier Pereda Suberbiola, investigador de Paleontología del departamento de Geología de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), lo considera un descubrimiento relevante y señala que los autores realizan comparaciones detalladas y un análisis filogenético que lleva a la identificación. Matiza, eso sí, una cosa que conviene repetir: no hay que reescribir ningún libro. Los trabajos que cambian los manuales son rarísimos; este suma.
Pedro Mocho, profesor auxiliar del Instituto Dom Luiz de la Universidad de Lisboa y comisario invitado en el Museo Nacional de Historia Natural y de la Ciencia de Portugal, sostiene que el ejemplar, aun siendo fragmentario, conserva información suficiente para atribuirlo con bastante seguridad al género, y subraya que el hallazgo respalda sospechas previas sobre la presencia de un saurópodo muy próximo a Diplodocus en el Jurásico portugués.
Francisco Ortega, catedrático de Paleontología de la UNED, lo resume con una imagen doméstica: con Diplodocus sumado a Allosaurus y Stegosaurus, la península ibérica va completando la colección de cromos de dinosaurios estadounidenses de los años cuarenta.
Conviene saber que los análisis filogenéticos empleados —máxima parsimonia e inferencia bayesiana— no devuelven certezas, sino el árbol evolutivo más probable dados los caracteres introducidos. Con material parcial, los caracteres disponibles son pocos.
Un Atlántico estrecho
Hace 150 millones de años el mapa era otro. El proto-Atlántico Norte acababa de empezar a abrirse y las costas de lo que hoy son Norteamérica y Europa estaban mucho más cerca, separadas por mares someros y con conexiones intermitentes. La Formación Villar del Arzobispo turolense es, de hecho, equivalente en edad a la Formación Lourinhã de Portugal, y ambas guardan un parecido notable con la Morrison estadounidense.
Ese parecido se viene documentando desde mediados del siglo XX. Ya se conocían a ambos lados del océano el carnívoro Allosaurus, el también terópodo Torvosaurus, Ceratosaurus y el estegosaurio Stegosaurus. Lo nuevo es que por primera vez el puente lo cruza un saurópodo, el grupo de los "cuellilargos", y no un depredador.
Una precisión de fechas, porque las fuentes bailan: la Fundación Dinópolis habla de unos 150 millones de años; Pedro Mocho, en su valoración, sitúa el ejemplar en torno a 145 millones. El artículo acota la edad al Kimmeridgiense superior-Titoniense, un intervalo que abarca aproximadamente de 152 a 145 millones de años. Ninguna de las dos cifras es errónea; son dos puntos de la misma horquilla.
Teruel, provincia de gigantes
El hallazgo se suma a una lista larga. De Teruel salieron Turiasaurus riodevensis, descrito en 2006 y durante años el mayor dinosaurio conocido de Europa, y los restos de Losillasaurus, saurópodos de morfología muy distinta a la de los diplodócidos. Según Alberto Cobos, la provincia alberga 11 de las 35 especies de dinosaurios definidas en España.
Es un patrimonio con una particularidad: se explota científica y turísticamente a la vez, a través de la misma fundación que investiga y del parque Dinópolis. Eso acelera la comunicación de los hallazgos —esta nota de prensa salió el mismo día que el artículo— y hace más necesario el contraste externo, que es justamente lo que aquí ha aportado el Science Media Centre.
El patrón se repite en otros hallazgos ibéricos. En 2024, investigadores de la Universidad de Alcalá describieron Segurasaurus, un nuevo género de reptil marino también a partir de vértebras, en este caso cervicales y dorsales. Y en Alcalá de Henares se conserva parte de este relato en el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, el MARPA.
La ficha
- Artículo: Intercontinental evidence of the iconic genus Diplodocus Marsh, 1878 (Dinosauria, Sauropoda).
- Revista: Journal of Vertebrate Paleontology (e2718423). Recibido el 2 de enero de 2026, aceptado el 5 de julio y publicado en línea el 14 de septiembre de 2026. DOI: 10.1080/02724634.2026.2718423. De pago.
- Autores: Sergio Sánchez-Fenollosa (primer firmante, doctorando en biodiversidad y biología evolutiva), Josué García-Cobeña y Alberto Cobos, los tres de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.
- Material: 14 vértebras caudales y varios chevrones. Yacimiento de La Tejería, El Castellar (Teruel). Formación Villar del Arzobispo.
- Dónde verlo: sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología, Dinópolis, avenida de Sagunto s/n, Teruel.
La discusión se resolverá con más hueso, no con más argumentos. Los propios discrepantes señalan el camino: nuevas prospecciones en España y en Portugal y la publicación formal de fósiles ya excavados que siguen inéditos, en especial los portugueses que desde hace años se sospecha que pertenecen a este mismo género. Si aparece material craneal o apendicular asociado, la atribución quedará cerrada en un sentido o en otro. Mientras tanto, lo prudente es escribir que el ejemplar de El Castellar es el primer saurópodo ibérico atribuido a Diplodocus, y que esa atribución tiene el respaldo mayoritario, pero no unánime, de la comunidad especializada.
Más en La Crónica del Henares: Paleontología · Ciencia · Naturaleza
🆕🦕 I’m excited to finally share our new research, revealing the presence of the iconic dinosaur Diplodocus in Europe for the first time. The specimen was found in El Castellar (Teruel, Spain), dating to the Late Jurassic.
— Sergio Sánchez Fenollosa 🤠 (@sersanfe_paleo) September 15, 2026
Article available at: https://t.co/UwV88hkQ06 pic.twitter.com/mh7loACP4f
Fuentes consultadas
- Sánchez-Fenollosa, S., García-Cobeña, J. y Cobos, A., Intercontinental evidence of the iconic genus Diplodocus Marsh, 1878 (Dinosauria, Sauropoda), Journal of Vertebrate Paleontology, publicado en línea el 14 de septiembre de 2026: https://www.tandfonline.com/doi/10.1080/02724634.2026.2718423 (acceso de pago; el servidor de la editorial bloquea el acceso automatizado, se ha trabajado con el resumen del artículo).
- Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, nota de prensa del 15 de septiembre de 2026, difundida por Europa Press y EFE.
- Science Media Centre España (FECYT), "Descubren en Teruel el que sería el primer diplodocus hallado fuera de Norteamérica", 15 de septiembre de 2026, con las valoraciones de Francisco Ortega (UNED), Fabien Knoll (MNCN-CSIC), Pedro Mocho (Universidad de Lisboa), Xabier Pereda Suberbiola (UPV/EHU) y José Ignacio Canudo (Universidad de Zaragoza): https://sciencemediacentre.es/descubren-en-teruel-el-que-seria-el-primer-diplodocus-hallado-fuera-de-norteamerica
- Sci.News, "Diplodocus, Long Thought Exclusively American, Turns Up in Spain", 14 de septiembre de 2026: https://www.sci.news/paleontology/spanish-diplodocus-15064.html
- Phys.org, "First confirmed Diplodocus outside North America reshapes Late Jurassic migration picture", 14 de septiembre de 2026: https://phys.org/news/2026-09-diplodocus-north-america-reshapes-late.html
- Euronews, información sobre el hallazgo con declaraciones de Alberto Cobos y Sergio Sánchez Fenollosa, 15 de septiembre de 2026 (texto facilitado para esta nota).
- Sánchez-Fenollosa, S., Suñer, M. y Cobos, A., "New Fossils of Stegosaurs from the Upper Jurassic of the Eastern Iberian Peninsula (Spain)", Diversity 14(12), 2022, para el contexto de la Formación Villar del Arzobispo: https://doi.org/10.3390/d14121047
- Hemeroteca de La Crónica del Henares: «Segurasaurus», el nuevo género de reptil marino descubierto en Portugal por investigadores de la Universidad de Alcalá y la proyección del documental «El Valle de los Neandertales» en el MARPA de Alcalá de Henares.

