La Tablilla de Shamash, en el British Museum: dos siglos sin estatua del dios sol en Sippar y un hallazgo bajo sospecha de falsificación.
Alcalá de Henares, 20 de septiembre de 2026
Durante casi dos siglos, la ciudad babilonia de Sippar adoró a su dios sol sin tener una imagen suya: un disco de metal colgado hacía las veces de estatua. Hasta que un sacerdote dijo haber encontrado en la orilla del Éufrates un modelo de arcilla del dios perdido. Esa historia está grabada en una piedra de 29 centímetros que hoy se expone en Londres.
LAS CLAVES
- La Tablilla de Shamash (British Museum, BM 91000) no es una obra devocional sin más: es un documento jurídico que fija rentas, raciones y vestiduras para el clero del templo de Sippar.
- Su relato central —el hallazgo casual del modelo de arcilla del dios— lleva más de un siglo bajo sospecha de ser una invención piadosa del propio sacerdocio.
- Reyes babilonios muy posteriores la desenterraron, la copiaron en moldes de barro y volvieron a enterrarla: uno de los primeros ejercicios de conservación patrimonial que conocemos.
Una piedra pequeña con una escena inmensa
La pieza mide 29,2 por 17,8 centímetros: cabe en dos manos. Es de caliza, está grabada por las dos caras y sus bordes van biselados. La mitad superior del anverso la ocupa un bajorrelieve que los especialistas consideran una de las obras maestras del arte del Próximo Oriente antiguo.
Dentro de un santuario, Shamash, el dios del sol y de la justicia, aparece sentado en un trono decorado con hombres-toro. Lleva la tiara de cuernos que identifica a las divinidades y sostiene la vara y el aro, los emblemas del poder legítimo. Frente a él, sobre un altar, hay un gran disco solar sostenido por cuerdas que tensan dos seres divinos asomados al tejado del templo. Sobre la cabeza del dios flotan la luna, el sol y una estrella de ocho puntas: Sin, Shamash e Ishtar. Y todo el conjunto descansa sobre unas ondas que representan el océano celeste.
A la izquierda avanzan tres figuras. La central es el rey Nabu-apla-iddina, que reinó en Babilonia en torno al siglo IX a.C.; lo llevan ante el dios el sacerdote Nabu-nadin-shumi y la diosa Aa, esposa de Shamash. No es una escena de adoración genérica: es una comparecencia, casi una firma ante notario. Del mundo que hay detrás de esas figuras hemos hablado antes en esta casa al contar el origen cananeo de los fenicios.
Lo que cuenta el texto: dos siglos de un dios sin cara
Bajo el relieve y en el reverso corren seis columnas de escritura cuneiforme. El texto arranca con una catástrofe: en las revueltas que asolaron Acad, los suteos —tribus del desierto— destruyeron el templo de Sippar y la estatua de culto de Shamash desapareció. Ocurrió, según la cronología que manejan los asiriólogos, hacia el final del siglo XII o el XI a.C.
Lo que viene después explica por qué la pieza es tan citada. El rey Simbar-Shipak (hacia 1025-1008 a.C.) intentó recuperar la imagen, no obtuvo el consentimiento del dios por vía oracular y optó por una solución de emergencia: colgó un disco solar como sustituto, restableció las ofrendas y nombró a un sacerdote. Su sucesor Kashshu-nadin-ahi consolidó la renta del cargo. Pero el dios seguía sin rostro.
La situación duró unos dos siglos. Ya en el siglo IX a.C., el texto afirma que Shamash se mostró propicio a Nabu-apla-iddina y permitió que apareciera un modelo de arcilla de su imagen a la orilla del Éufrates. Quien lo encontró fue el sacerdote Nabu-nadin-shumi, que dio parte al rey. Con ese modelo como patrón, el monarca ordenó fabricar una nueva estatua de oro y lapislázuli y restauró el culto interrumpido.
Las nueve partes del documento, según el British Museum
- Las vicisitudes del templo Ebabbar tras la destrucción suteo.
- La campaña de Nabu-apla-iddina y su victoria sobre los suteos.
- El hallazgo del modelo de arcilla junto al Éufrates.
- La fabricación de la nueva imagen del dios sol por el sacerdote.
- La toma de posesión de Nabu-nadin-shumi.
- Las ordenanzas de dotación del templo: mantenimiento del clero y vestiduras rituales.
- La lista de testigos del acta de donación y su fecha.
- La descripción del propio documento.
- Las cláusulas de maldición contra quien lo incumpla o lo destruya.
No es una estampa religiosa: es una nómina
Más de la mitad del texto no habla de milagros, sino de dinero y de derechos. Enumera qué porciones de las ofrendas corresponden al sacerdote y a su familia, qué raciones cobran los funcionarios del templo y con qué vestiduras festivas hay que revestir a las estatuas divinas. Cierra con testigos, fecha y maldiciones contra quien altere lo pactado.
Por esa estructura, los especialistas la clasifican junto a los kudurrus, los monumentos babilonios de titularidad que garantizaban privilegios por escrito y por imagen. La escena del relieve no ilustra el texto: lo certifica. Enseña al dios entregando personalmente su aval a un rey y a un linaje sacerdotal concretos.
El enigma: ¿apareció de verdad aquel modelo de arcilla?
Aquí empieza la parte incómoda. Un sacerdote encuentra, justo cuando conviene, la prueba material que permite reabrir un culto interrumpido y, de paso, fija por escrito las rentas de su propia casa durante generaciones. La coincidencia ha hecho sospechar a los asiriólogos desde hace décadas.
La sospecha se refuerza por lo que apareció en el mismo punto del templo. Sobre la caja que contenía la tablilla, los excavadores recuperaron un pequeño monumento con forma de cruz escrito en acadio arcaico, que se presentaba como obra del rey Manishtushu, de hacia el 2270 a.C., y que confirmaba rentas para el templo de Shamash. En los años cuarenta del siglo XX se demostró que aquella escritura "antigua" era una falsificación neobabilonia: la fabricaron los propios sacerdotes de Sippar más de mil quinientos años después y la presentaron como un hallazgo del pasado remoto. El texto llega a insistir, al final de sus casi 350 líneas, en que aquello no es mentira, sino la pura verdad.
Si el clero de Sippar falsificó un monumento para blindar sus ingresos, la pregunta se impone: ¿fue también fabricado el modelo de arcilla del dios? Ninguna fuente permite responder que sí o que no. Lo que sí puede afirmarse es que el propio relato del hallazgo funciona como una coartada de autoridad: la imagen nueva no la inventa el rey, se la dicta un objeto antiguo, y por tanto es legítima.
La caja, los moldes y unos reyes que hacían arqueología
La tablilla no apareció suelta. Estaba dentro de una caja de barro cocido (BM 91004) que lleva grabado, en caracteres neobabilonios, "Imagen de Shamash, señor de Sippar, que habita en Ebabbar". Dentro había además dos moldes de arcilla (BM 91001 y BM 91002) que reproducen el relieve; uno de ellos lleva en el dorso una inscripción de Nabopolasar, el fundador del imperio neobabilonio, que reinó entre el 626 y el 605 a.C.
Es decir: siglos después de grabarse, alguien desenterró la piedra, la encontró rota, la reparó, sacó copias de su relieve y volvió a guardarla bajo el suelo del templo. La explicación clásica, formulada por el asiriólogo L. W. King en 1912, es que los moldes no servían para proteger la piedra, sino para que un rey futuro pudiera rehacer la escena si la tablilla se partía. Exactamente el mismo gesto que la tablilla atribuye a Nabu-apla-iddina con el modelo de arcilla del dios.
Quién la volvió a enterrar es otro punto abierto. La ficha del British Museum recoge a la vez la lectura tradicional —la caja la mandó hacer Nabopolasar— y una atribución posterior: "original de Nabu-apla-iddina, reenterrada por Nabonido", el último rey de Babilonia (556-539 a.C.), conocido por ordenar excavaciones para recuperar objetos antiguos. Dos reyes separados por casi setenta años, el mismo agujero.
Cuatro datos en los que las fuentes no coinciden
- La orilla del hallazgo. El comentario de conservación del British Museum sitúa el modelo de arcilla en la orilla occidental del Éufrates; varias divulgaciones repiten "la parte oriental". La tablilla, en todo caso, insiste en que apareció al otro lado del río.
- El material. El catálogo del museo la registra como caliza; alguna publicación divulgativa la describe como esquisto.
- El reinado. Se cita como c. 888-855 a.C. o como c. 886-853 a.C. según la cronología adoptada; el museo data la pieza entre el 860 y el 850 a.C.
- Quién la reenterró. Nabopolasar en la lectura clásica, Nabonido en la atribución que recoge hoy la ficha del museo.
Disco o figura: cómo se decide el rostro de un dios
Hay un detalle que rara vez se explica y que convierte el relieve en un pequeño tratado teológico. En la escena aparecen dos representaciones simultáneas del mismo dios: la figura humana sentada y el disco solar sobre el altar. Ese disco es, con toda probabilidad, el emblema que Simbar-Shipak había colgado como sustituto cuando no había estatua.
La arqueóloga Ursula Seidl dedicó en 2001 un estudio a lo que llamó "la pugna por la imagen correcta de Shamash en Sippar". El relieve puede leerse como el acta de esa pugna: el símbolo abstracto que sirvió durante dos siglos y la figura antropomorfa que vuelve a ocupar el santuario, representados juntos y jerarquizados. Es, en piedra, una discusión sobre qué es lícito mirar cuando se mira a un dios: el mismo debate que arrastran otros símbolos con siglos encima, como el Ojo de la Providencia.
De Tell Abu Habbah a la vitrina 2
La tablilla salió del suelo en la campaña que Hormuzd Rassam dirigió en Tell Abu Habbah, al suroeste de Bagdad, para el British Museum entre 1880 y 1881. El hallazgo tuvo una consecuencia inmediata: la pieza identificó el yacimiento como la antigua Sippar. En los dieciocho meses siguientes, Rassam excavó unas 170 dependencias alrededor del templo y sacó del orden de 40.000 a 50.000 tablillas, según el balance de la Enciclopedia Británica. Como era habitual entonces, apenas se registraron los puntos exactos de hallazgo, un vacío que todavía complica el trabajo de los investigadores. Las excavaciones de aquella región siguen dando materia: de ellas salió también la figurilla de Tell Mozan con la que rastreamos el origen del tabú del cerdo en Oriente.
Conviene añadir una advertencia. Circula por internet la idea de que la composición del relieve encaja con dos órdenes de rectángulos áureos. La referencia que sostiene esa afirmación es un libro de divulgación sobre la proporción áurea, no un estudio arqueológico: no hemos localizado ningún trabajo académico que respalde esa lectura geométrica.
DATOS DE SERVICIO
- Dónde verla: British Museum, Great Russell Street, Londres. Sala 55 (Mesopotamia, 1500-539 a.C.), vitrina 2.
- Entrada: gratuita. Apertura diaria de 10.00 a 17.00 h; los viernes, hasta las 20.30 h.
- Número de catálogo: BM 91000 (registro 1881,0428.34.a). La caja es BM 91004 y los moldes, BM 91001 y BM 91002.
- Ficha en línea con fotografías: britishmuseum.org/collection/object/W_1881-0428-34-a
- Para profundizar: C. E. Woods, "The Sun-God Tablet of Nabû-apla-iddina Revisited", Journal of Cuneiform Studies 56 (2004), pp. 23-103.
Qué queda por saber
La pieza sigue expuesta y sigue discutiéndose. En 2018, dos conservadores del propio British Museum, Irving Finkel y Alexandra Fletcher, publicaron una revisión del conjunto —tablilla, caja, moldes y monumento falsificado— a partir de los papeles originales de Rassam, con una conclusión de fondo: la mayoría de las certezas heredadas del siglo XIX no resisten un examen actual. Mientras tanto, los equipos iraquíes que trabajan en Tell Abu Habbah desde 1977 siguen sacando material del mismo templo. El paradero de la estatua de oro y lapislázuli que motivó todo el documento sigue sin conocerse.
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Fuentes consultadas
- British Museum, ficha del objeto BM 91000 (registro 1881,0428.34.a), descripción, comentario de conservación y bibliografía: britishmuseum.org/collection/object/W_1881-0428-34-a
- C. E. Woods, "The Sun-God Tablet of Nabû-apla-iddina Revisited", Journal of Cuneiform Studies 56 (2004), pp. 23-103.
- I. L. Finkel y A. Fletcher, "Thinking outside the Box: The Case of the Sun-God Tablet and the Cruciform Monument", Bulletin of the American Schools of Oriental Research 375 (2018), pp. 215-248.
- U. Seidl, "Das Ringen um das richtige Bild des Šamaš von Sippar", Zeitschrift für Assyriologie und Vorderasiatische Archäologie 91 (2001), pp. 120-132.
- L. W. King, Babylonian Boundary-Stones and Memorial Tablets in the British Museum (1912), n.º XXXVI.
- Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, Filología del Próximo Oriente Antiguo, ficha divulgativa "Sun-God Tablet".
- E. A. Powell, "The Last King of Babylon", Archaeology Magazine, marzo-abril de 2022 (Archaeological Institute of America).
- Oracc / Ancient Mesopotamian Gods and Goddesses (Universidad de Pensilvania), entrada "Utu/Šamaš".
- Encyclopædia Britannica, entrada "Hormuzd Rassam", para el balance de la campaña de Sippar.

