Seis huesos de la cueva de Abauntz son de un neandertal varón de hace unos 46.000 años. Son los restos humanos más antiguos de Navarra
Alcalá de Henares, 20 de octubre de 2026
Tres huesos de la palma y uno de un dedo, tan pequeños que caben en una mano, han resuelto una ausencia de décadas. Navarra tiene por fin un neandertal con nombre de cueva: un hombre adulto que vivió hace unos 46.000 años y cuyos restos, hallados en Abauntz, conservan todavía su ADN.
Seis huesos, un hombre
- Son los restos humanos más antiguos hallados hasta ahora en Navarra y los primeros de un neandertal.
- La datación directa por carbono 14 los sitúa entre 44.000 y 49.000 años, cuando faltaban pocos milenios para que la especie desapareciera de Europa.
- El ADN se ha conservado lo bastante como para estudiar el linaje del individuo, y los análisis siguen en marcha en Alemania.
Un hueco en el mapa neandertal
El Pirineo occidental está lleno de rastros neandertales: herramientas de piedra, huesos de animales cazados, niveles de ocupación en cuevas. Lo que faltaba en Navarra era un solo resto de esos humanos. El hallazgo se presentó el lunes 19 de octubre en la Casa del Concejo de Arraitz, en un acto encabezado por María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, y al que asistió también Rebeca Esnaola, consejera de Cultura, Deporte y Turismo.
Chivite felicitó al equipo y defendió que estos descubrimientos ayudan a completar la historia de Navarra y la de la humanidad. Andion Arteaga, codirectora del proyecto, subrayó en la nota difundida por el equipo que es la primera vez que hay restos humanos que prueban de forma directa la presencia neandertal en la comunidad.
El descubrimiento todavía no se ha publicado en una revista científica ni ha pasado la revisión por pares, según la agencia pública SINC.
La mano derecha de un adulto
El conjunto lo forman tres metacarpianos (los huesos largos de la palma) y una falange media de la mano derecha de un adulto. Se suman dos fragmentos diminutos que solo han podido identificarse como humanos gracias a la paleoproteómica, que lee las proteínas conservadas en el hueso, más resistentes que el ADN, y las compara con las de especies conocidas. Los estudios genéticos confirmaron después que el dueño de la mano era un neandertal y que era varón.
Los primeros huesos salieron en 2023 de un sondeo de alrededor de un metro en la entrada de la cueva, según contó Mikel Arlegi, el otro codirector, a elDiario.es. Nadie supo entonces que eran humanos: la identificación llegó al estudiar todo el conjunto de fauna recuperado. Algunos conservan mordeduras de un carnívoro pequeño, y Arlegi apuntó a zorros como posibles responsables de que los huesos acabaran dentro de la cavidad.
En el mismo metro cuadrado aparecieron herramientas de piedra y restos de animales, entre ellos de oso de las cavernas, algunos con señales de haber sido despiezados y consumidos por los grupos que ocuparon la cueva.
Cerca del límite del carbono 14
El Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes-Cerca), donde nació el proyecto, habla de unos 46.000 años. El Gobierno de Navarra da una horquilla de entre 44.000 y 49.000 años, obtenida también por datación directa de los huesos. Las dos cifras son compatibles, pero el método trabaja aquí cerca de su techo: el radiocarbono sirve hasta unos 50.000 años, y a esas edades cualquier contaminación moderna rejuvenece la muestra. Hasta que se publique el estudio, los 46.000 años son una cifra aproximada.
La fecha encaja con lo que ya se sabía de la cueva. En la publicación de su cuarta campaña, la de 2025, en la revista Trabajos de Arqueología Navarra, el equipo databa uno de sus niveles, el 101, en más de 46.900 años. La información difundida ahora no precisa si la mano procede de ese nivel.
Hace 46.000 años los neandertales seguían repartidos por Europa. Unos 6.000 años después habían desaparecido del continente, mientras Homo sapiens se extendía por él. El individuo de Abauntz pertenece, por tanto, a las últimas poblaciones de la especie.
ADN en Leipzig
Recuperar ADN de un fósil de decenas de miles de años no es habitual: el material genético se degrada y su supervivencia depende de la temperatura y la humedad del enterramiento. Las de Abauntz han ayudado. Los análisis genéticos, las dataciones y la paleoproteómica se hacen con la Universidad de Viena (capital de Austria) y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, en Alemania, y el equipo espera resultados sobre el linaje en los próximos meses.
El modelo de lo que puede salir de ahí está en Asturias. En la cueva de El Sidrón, en Piloña, la genética permitió reconstruir parentescos, organización social e historia evolutiva de un grupo de neandertales de hace unos 49.000 años. Abauntz es distinto: un solo individuo, del que por ahora solo se conoce la mano.
Un paso entre los dos lados del Pirineo
La cueva está en Arraitz-Orkin, en el valle de Ultzama, en un corredor natural entre la península y el resto de Europa. Eso la convierte en un buen lugar para estudiar cómo se movían y se relacionaban los grupos a ambos lados de la cordillera. En el entorno, los fósiles neandertales eran escasos: dos dientes de adulto en Lezetxiki (Arrasate, Gipuzkoa) y dientes infantiles en Axlor (Bizkaia) y Arrillor (Álava). En 2024, un equipo en el que participaba Arlegi describió restos de linaje neandertal en la sima I de la cueva del Polvorín, en Karrantza (Bizkaia).
La cueva del mapa más antiguo
Abauntz ya era famosa. En los años noventa, la catedrática de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza Pilar Utrilla y su equipo encontraron allí una piedra grabada que, en un artículo de 2009 en el Journal of Human Evolution, interpretaron como un mapa de los alrededores de hace 13.660 años, con montes, ríos, charcas y rebaños de cabras montesas. Hoy se expone en el Museo de Navarra. Entre el neandertal de la mano y el autor de ese grabado median más de 30.000 años.
Aquellas excavaciones dejaron localizado en 1994 el nivel h, de más de 45.000 años, con restos de osos de las cavernas, ciervos, cabras y herramientas musterienses. Las excavaciones se retomaron en 2022, casi tres décadas después, con el objetivo de ampliar esa ocupación neandertal. La cueva sirvió más tarde como escondite de tesoros en el siglo IV.
Más de 25 especialistas
Codirigen el proyecto Andion Arteaga, investigadora del Centre of New Technologies de la Universidad de Varsovia (capital de Polonia) y asociada al Iphes-Cerca, y Mikel Arlegi, investigador posdoctoral del Musée de l'Homme de París (capital de Francia). Desde el Iphes-Cerca, con sede en Tarragona, participan Lucía López-Polín, Andreu Ollé y Aitor Burguet, y también colaboran el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), en Burgos, y el Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura).
El trabajo cuenta con el apoyo del Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana, del Ayuntamiento del Valle de Ultzama, del Concejo de Arraitz-Orkin y de la Fundación Palarq. El hallazgo se suma a otros de la arqueología navarra reciente, como el hombre de Loizu, muerto por una flecha hace 11.700 años, o la mano de Irulegi.
Ficha del hallazgo
Yacimiento: cueva de Abauntz, Arraitz-Orkin (valle de Ultzama, Navarra).
Restos: tres metacarpianos y una falange media de la mano derecha, más dos fragmentos identificados por proteínas. Un único varón adulto.
Antigüedad: unos 46.000 años; horquilla de 44.000 a 49.000 años por carbono 14.
Recuperación: sondeo en la entrada de la cueva; primeros huesos en 2023.
Destino: el Museo de Navarra, cuando concluya la investigación.
Las técnicas, en una línea cada una
Paleoproteómica: identifica la especie a partir de las proteínas que sobreviven en el hueso.
ADN antiguo: confirma que es neandertal, determina el sexo y permitirá estudiar su linaje.
Carbono 14: mide el carbono radiactivo que queda en el hueso, que se desintegra a ritmo conocido desde la muerte; funciona hasta unos 50.000 años.
La excavación sigue abierta
Una nueva campaña está en marcha en la cueva, y el equipo no descarta que aparezcan más partes del mismo individuo. El siguiente hito llegará con los resultados genéticos de Leipzig, previstos para los próximos meses, y con la publicación del estudio.
Lo que queda por saber
- ¿En qué revista y cuándo se publicará el estudio? El hallazgo se ha dado a conocer antes de la revisión por pares. Corresponde responder al equipo de Arteaga y Arlegi.
- ¿De qué nivel de la cueva proceden los huesos? El equipo dató en 2025 el nivel 101 en más de 46.900 años, pero la información difundida no aclara si la mano sale de él o del nivel h excavado en los noventa.
- ¿A qué linaje neandertal pertenecía? Los análisis genéticos del Instituto Max Planck deben decir si estaba emparentado con los neandertales de El Sidrón o con poblaciones del otro lado del Pirineo.
- ¿Cuándo podrán verse los restos en el Museo de Navarra? El Gobierno de Navarra no ha fijado fecha para su exposición.
Más en La Crónica del Henares: Neandertales · Arqueología · Ciencia
Fuentes consultadas
- SINC, «Descubren en Navarra restos de un hombre neandertal de hace 46 000 años» (20/10/2026), con la nota del Iphes-Cerca
- RTVE Navarra, presentación del hallazgo (19/10/2026)
- Euronews (20/10/2026)
- elDiario.es Navarra, declaraciones de Mikel Arlegi (19/10/2026)
- Navarra Información, intervención de María Chivite (19/10/2026)
- La Brújula Verde (19/10/2026)
- Arlegi et al., «Campaña de excavación 2025 en la cueva de Abauntz», Trabajos de Arqueología Navarra 37 (2025)
- Noticias de Navarra, reanudación de las excavaciones (04/12/2022)
- About Basque Country, el mapa de Abauntz
- The Objective, restos neandertales de Lezetxiki, Axlor y Arrillor (05/02/2023)
- Gómez-Olivencia et al., restos de la sima I del Polvorín, BMSAP 36 (2024)
