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05 agosto 2025.- Un nuevo estudio revolucionario, publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, ha resuelto un misterio geológico de décadas: por qué el planeta experimentó un período de calentamiento extremo y prolongado después de la extinción masiva del Pérmico-Triásico, el evento más devastador en la historia de la Tierra hace aproximadamente 252 millones de años.
La investigación, liderada por un equipo internacional de científicos, ha descubierto que el colapso global de la vegetación fue el factor principal que desencadenó un "súper-invernadero" que duró 5 millones de años.
Fundamentalmente, este es el único evento de alta temperatura en la historia de la Tierra en el que la biosfera de los bosques tropicales colapsa, lo que impulsó la hipótesis inicial. Ahora, tras años de trabajo de campo, análisis y simulaciones, finalmente contamos con los datos que la respaldan.
Los investigadores creen que sus resultados refuerzan la idea de que existen umbrales, o "puntos de inflexión", en el sistema climático-carbono de la Tierra que, cuando se alcanzan, significan que el calentamiento puede amplificarse.
“Aquí hay una advertencia sobre la importancia de los bosques tropicales actuales de la Tierra”. Profesor Benjamin Mills, Facultad de Tierra y Medio Ambiente de la Universidad de Leeds
El estudio, titulado "Early Triassic super-greenhouse climate driven by vegetation collapse", explica que la extinción masiva no solo eliminó más del 90% de la vida marina y el 70% de las especies terrestres, sino que también destruyó los ecosistemas forestales a escala continental. Este colapso de la vegetación tuvo dos efectos catastróficos que se reforzaron mutuamente:
Reducción drástica del secuestro de carbono: Con menos plantas para absorber el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera a través de la fotosíntesis, los niveles de este gas de efecto invernadero se dispararon.
Menos formación de roca de silicato: La vegetación desempeña un papel crucial en la erosión de las rocas de silicato, un proceso geológico que consume CO2 a largo plazo. La pérdida de plantas ralentizó este "sumidero de carbono" natural del planeta, permitiendo que el CO2 se acumulara aún más.
"Nuestros modelos muestran por primera vez la magnitud del impacto que tuvo la pérdida de vegetación en el clima global", explica el Dr. Zhen Xu, autor principal del estudio. "La combinación de una menor absorción de CO2 y la interrupción del ciclo geológico del carbono creó un bucle de retroalimentación positiva que empujó al planeta a un estado de invernadero extremo".
Lecciones para el mundo actual
Los autores del estudio, que incluyen a expertos en geología, paleoclimatología y modelización climática, señalan que estos hallazgos tienen implicaciones directas y urgentes para el mundo moderno.
El rol vital de los ecosistemas terrestres: El estudio subraya la importancia crítica de los ecosistemas forestales y la vegetación en la regulación del clima. La deforestación masiva que ocurre hoy en día no solo libera carbono, sino que también debilita la capacidad natural del planeta para mitigar el cambio climático.
Advertencia sobre puntos de inflexión: El evento del Pérmico-Triásico demuestra cómo un choque ambiental puede desencadenar una serie de reacciones en cadena que empujan al clima del planeta a un estado completamente nuevo, irreversible durante millones de años. Este "punto de inflexión" es un peligro real ante el calentamiento global actual.
"Este estudio nos da una ventana al pasado para entender lo que podría suceder en el futuro", afirma el Dr. Benjamin J. W. Mills, coautor del estudio. "Si bien las causas iniciales son diferentes, los mecanismos de retroalimentación climática que observamos en el Triásico temprano son relevantes para nuestro tiempo. Proteger y restaurar nuestros ecosistemas terrestres no es solo una cuestión de biodiversidad, sino una herramienta fundamental en nuestra lucha contra el cambio climático".
Los científicos esperan que estos hallazgos fortalezcan los argumentos a favor de una acción climática audaz, incluyendo la reforestación a gran escala y la protección de los bosques existentes, como un componente esencial para asegurar un futuro climático estable.
Referencia:
Xu, Z., Yu, J., Yin, H., Merdith, A. S., Hilton, J., Allen, B. J., Gurung, K., Wignall, P. B., Dunhill, A. M., Shen, J., Schwartzman, D., Goddéris, Y., Donnadieu, Y., Wang, Y., Zhang, Y., Poulton, S. W., & Mills, B. J. W. (2025). Early Triassic super-greenhouse climate driven by vegetation collapse. Nature Communications. DOI: 10.1038/s41467-025-60396-y.
