El CSIC crea CADI, un mapa que prevé qué zonas agrícolas de España perderán producción por el clima hasta 2100. El interior, lo peor parado.
El CSIC lanza CADI, un mapa mundial que anticipa dónde el clima hundirá la producción de alimentos hasta 2100
Un equipo del Instituto de Análisis Económico (IAE-CSIC), en Barcelona, ha desarrollado una herramienta que calcula, celda a celda de diez kilómetros, cuánta capacidad productiva perderá el campo por el cambio climático. En España, el interior y el centro-este pierden potencial mientras la cornisa cantábrica, Galicia y los Pirineos lo ganan.
16 julio 2026.- Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han puesto en marcha CADI (Climate-Driven Agricultural Decline Index), una plataforma de acceso libre que estima cómo el cambio climático erosiona el potencial agrícola en cualquier punto del planeta. La herramienta trabaja con una malla en la que cada celda mide aproximadamente diez por diez kilómetros, lo que permite localizar con detalle las zonas más expuestas, y ofrece proyecciones hasta finales de siglo bajo distintos escenarios de calentamiento del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC).
El proyecto ha sido coordinado por Laura Mayoral y Hannes Mueller, investigadores del IAE-CSIC y asociados a la Barcelona School of Economics, con la participación del Centre for Economic Policy Research (CEPR) y la Foreign, Commonwealth & Development Office (FCDO) del Gobierno británico, entre otros socios.
Qué mide y cómo
CADI compara los "rendimientos alcanzables" —la productividad biofísica máxima que un lugar puede sostener— bajo el clima de distintos periodos de veinte años. La clave del método es que la combinación de cultivos de cada celda se mantiene fija (la observada en torno a 2020) en todos los periodos y escenarios, de modo que las diferencias reflejan solo el efecto del clima, y no mejoras tecnológicas, nuevos cultivos ni medidas de adaptación. Es, deliberadamente, un supuesto de "no adaptación": sirve como aviso temprano de dónde habrá que actuar.
Para hacer comparables cultivos muy distintos, la plataforma traduce la producción a calorías y la expresa como el número de personas que podrían alimentarse cada año en cada celda, asumiendo unas 2.000 calorías diarias por persona. El modelo se apoya en la zonificación agroecológica de la FAO (GAEZ v5) y en datos climáticos históricos del programa europeo de observación de la Tierra Copernicus.
Un problema que ya ha empezado
Los autores subrayan que no se trata solo de futuro. Según sus estimaciones, más de 640 millones de personas viven ya en zonas agrícolas donde ese potencial ha caído más de un 10 % respecto a hace tres décadas. Alrededor del 16 % de la superficie cultivada mundial ha perdido ya más de un 10 % de productividad, y la agricultura de secano —más dependiente de la lluvia— resulta la más castigada.
Las proyecciones apuntan a una aceleración. Hoy en torno al 15 % de la población mundial habita en zonas que han perdido al menos un 5 % de su potencial agrícola; para el periodo 2041-2060, y bajo un escenario de calentamiento medio-alto (unos 2,1 °C por encima de niveles preindustriales), esa cifra podría acercarse al 49 %. El reparto es muy desigual: las regiones tropicales concentran las mayores pérdidas, mientras algunas zonas de latitudes altas ganan potencial. Además, los países que menos han contribuido a las emisiones acumuladas figuran entre los más vulnerables.
El caso de España
España reproduce a pequeña escala ese patrón global. Como resume Hannes Mueller, la cornisa cantábrica, Galicia y los Pirineos ganan productividad gracias a condiciones más favorables, mientras que buena parte del interior y del centro-este peninsular la pierde, con zonas de pérdidas especialmente acusadas.
El equipo introduce, no obstante, un matiz importante: las ganancias más extremas de las latitudes altas parten de niveles de producción muy bajos, por lo que resultan enormes en porcentaje pero modestas si se miden en calorías absolutas.
Para qué sirve
Sus responsables conciben CADI como una herramienta de alerta temprana para administraciones, planificadores y personal investigador: ayuda a dirigir recursos hacia las comunidades más expuestas, a orientar la investigación agraria y la inversión rural, y a documentar dónde recae con más fuerza el daño climático. La plataforma puede consultarse en cadi.econai.org, y el equipo ha anunciado la publicación próxima de un artículo científico con los resultados completos.
Fuentes: plataforma CADI (cadi.econai.org), nota informativa del CSIC y cobertura de prensa especializada (julio de 2026). Las cifras corresponden a estimaciones del propio proyecto bajo un supuesto de no adaptación.
