Opinión. Espigón del Tarajal: doce años esperando cuarenta metros
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| Una imagen del espigón del Tarajal en Ceuta |
El espigón no es solo un problema de albañilería
OPINIÓN. José I. Ibarra.
Alcalá de Henares, 28 de agosto de 2026
Hay una pregunta que se repite desde el 30 de julio: ¿habría entrado esa gente si el espigón del Tarajal fuera más largo? Está mal formulada. El espigón lleva doce años esperando cuarenta metros de prolongación que costaban 250.000 euros, menos que rotondas que se inauguran con banda de música. Si no se han puesto, no es porque nadie sepa hacerlo. Es porque el problema nunca fue de hormigón.
Empecemos por lo que sí es cierto, que no es poco. El espigón se ha degradado. Lo explicó en el Congreso el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tras la tragedia de febrero de 2014: la sedimentación de áridos lo había dejado adentrándose tres metros en el mar cuando en origen lo hacía treinta, con un calado de metro y medio. Traducido: hoy la frontera de España en ese punto se bordea prácticamente caminando. Cualquiera que defienda que ahí no hay nada que arreglar no ha mirado una foto aérea.
Pero de ahí a convertir la ampliación en la solución hay un salto que conviene no dar. Un espigón se rodea nadando. Lo que aumenta es la distancia, el tiempo en el agua y el riesgo. Y ahí es donde el debate empieza a inflarse: de los cuarenta metros que proyectó Fernández Díaz se ha pasado a propuestas de cuatrocientos, diez veces más, como la que ha recogido El Pueblo de Ceuta. En julio murieron entre 75 y 88 personas según el Gobierno de Ceuta y el Ministerio del Interior —once, según Rabat— sin apenas obstáculo que superar. Conviene tener presente qué significa empujar ese intento cuatrocientos metros mar adentro antes de prometerlo en un mitin.
Lo que de verdad cambió en junio
El 29 de junio, el Tribunal Supremo resolvió que el rechazo en frontera de la Ley de Extranjería solo se aplica a quien entra "superando elementos de contención". Quien llega a nado no supera nada. Por tanto, no cabe devolverlo en el acto: hay que abrir expediente, resolver en 72 horas o internarlo.
Un mes y un día después llegaron decenas de miles de personas por el agua. No es casualidad, y no lo dice la oposición: lo dicen los dos gobiernos. Interior denunció que las redes de tráfico estaban instrumentalizando una sentencia judicial. El portavoz del Ministerio del Interior marroquí, Rachid El Jalifi, describió lo mismo desde la otra orilla: la restricción de las devoluciones inmediatas hizo aparecer un patrón nuevo, el cruce a nado, porque ofrecía más posibilidades de eludir la devolución. Rara vez Rabat y Madrid coinciden tanto.
Y la respuesta del Gobierno lo confirma. El 1 de agosto se instaló una barrera neumática de 500 metros en el Tarajal, y ese mismo día se firmó la Instrucción 9/2026 de la Secretaría de Estado de Seguridad. El 13 de agosto se replicó en el dique sur de Melilla, presentada por la Comandancia de la Guardia Civil como un elemento de contención destinado a dar seguridad jurídica a los rechazos en frontera. Nadie ha sostenido que unas boyas de setenta centímetros detengan a un nadador. No están ahí para eso. Están ahí para que el agua deje de ser un vacío legal.
Ese es el verdadero papel que jugaría un espigón más largo: no tapiar el paso, sino hacer permanente y sólido lo que hoy sostienen unas boyas provisionales. Es un argumento respetable. Pero es un argumento jurídico disfrazado de obra pública, y merece discutirse como lo que es.
Doce años de silencio que no son técnicos
Porque si esto fuera albañilería, ya estaría hecho. El proyecto existe, redactado y con presupuesto. El Gobierno de Mariano Rajoy lo planificó en 2014, se lo presentó a Marruecos y lo archivó ante el silencio de Rabat, para no irritar al vecino. Doce años y varios gobiernos después, ahí sigue.
La razón es evidente para cualquiera que mire un mapa: la delimitación marítima en ese punto no está acordada. Construir mar adentro es un acto de soberanía sobre aguas que Marruecos considera discutibles. Quien promete la ampliación como quien promete un carril bici está prometiendo, en realidad, un pulso diplomático con Rabat. Puede que sea lo correcto. Pero que se diga así, y que se explique quién paga la factura si el pulso sale mal, porque en esa frontera la factura la conocemos: se paga en horas de cola en Beni Enzar y en camiones parados.
Hay incluso un obstáculo más prosaico. Si lo que inutilizó el espigón fue la sedimentación, uno nuevo se colmatará igual salvo que se actúe sobre la dinámica del litoral. No es una obra: es una obra con mantenimiento perpetuo. Eso tampoco suele aparecer en los planes de siete puntos.
El dato que nadie quiere mirar
El 15 de agosto circulaba por WhatsApp e Instagram una convocatoria para repetir el cruce. No se repitió. Y no fue el espigón el que lo impidió: fueron las autoridades marroquíes, que aseguraron haber frustrado varios intentos e interceptado a 294 personas. Igual que el retorno de julio, cuando más de 25.000 personas volvieron a Marruecos en un solo día, a razón de 150 por minuto, según el propio Ministerio del Interior.
La contención efectiva de esa frontera se produce en la orilla sur, no en la norte. Y depende de una voluntad ajena que se activa y se desactiva por motivos que no controlamos y que rara vez tienen que ver con la inmigración.
Ahí está la incomodidad de fondo. Discutir metros de espigón es cómodo porque es una decisión que está en nuestra mano: se aprueba una partida, se saca a licitación, se corta una cinta. Discutir de qué depende realmente esa frontera obliga a admitir que depende de una sentencia que hay que encajar legislando y de un vecino con el que hay que negociar. Lo primero da titulares. Lo segundo, resultados.
Lo que hay que reconocerle al otro lado
Sería deshonesto cerrar sin admitir la fuerza del argumento contrario. Quien defiende la ampliación puede decir, con razón, que mientras la sentencia siga vigente y no haya obstáculo físico el incentivo permanece intacto, y que las boyas provisionales son precisamente la prueba de que el Gobierno ha aceptado esa lógica y solo discrepa en el formato. También puede recordar que un elemento permanente resiste temporales, presupuestos y cambios de humor en Rabat mucho mejor que 500 metros de plástico hinchable.
Es cierto. Y es exactamente por eso por lo que la ampliación del espigón debería debatirse en serio: como una decisión con implicaciones jurídicas, diplomáticas y humanitarias, con un informe de dinámica litoral encima de la mesa y una conversación previa con Marruecos. No como el eslogan de una rueda de prensa de agosto.
Ceuta lleva doce años esperando cuarenta metros. Lo que no puede seguir esperando es que alguien le explique por qué no están.
Fuentes consultadas
- Sentencia del Tribunal Supremo de 29 de junio de 2026 sobre la aplicación del rechazo en frontera a las entradas a nado (CENDOJ).
- Ley Orgánica 4/2000, disposición adicional décima, régimen especial de Ceuta y Melilla.
- Instrucción 9/2026 de la Secretaría de Estado de Seguridad, de 1 de agosto de 2026.
- Ministerio del Interior, comunicado sobre la situación en la ciudad autónoma de Ceuta, 30 de julio de 2026, y rueda de prensa del ministro Fernando Grande-Marlaska del 4 de agosto.
- Guardia Civil, comunicación oficial sobre la instalación de la barrera de contención en el espigón del Tarajal, 1 de agosto de 2026, y Comandancia de Melilla sobre la barrera del dique sur, 13 de agosto.
- Comparecencia del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en el Congreso de los Diputados (2014), sobre el estado del espigón y su prolongación proyectada.
- Rueda de prensa de Rachid El Jalifi, portavoz del Ministerio del Interior de Marruecos, 2 de agosto de 2026.
- Maldita.es, «El cruce de miles de personas a Ceuta desde Marruecos en julio de 2026: preguntas y respuestas», actualizado el 7 de agosto de 2026.
- The Objective, informaciones del 7 y el 19 de agosto de 2026 sobre el proyecto de 2014 y su recuperación en el plan del PP.
- El Pueblo de Ceuta, «El espigón del Tarajal, una frontera pendiente desde 2014» e informaciones sobre la posible financiación europea de la obra.
- Agencia EFE y RTVE, coberturas del 30 de julio al 15 de agosto de 2026.
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