Una figura humana montada sobre un felino, tallada hace 11.000 años, aparece en el yacimiento neolítico turco de Karahan Tepe.
Alcalá de Henares, 29 de agosto de 2026
Una figura humana sentada sobre el lomo de un leopardo, tallada hace 11.000 años. La pieza apareció este verano en Karahan Tepe, en el sureste de Turquía, y su postura invierte el esquema que los arqueólogos venían viendo en toda la región: aquí el hombre monta a la fiera.
Las claves
- La estatua mide 70 centímetros y estaba colocada sobre un banco corrido, en el interior de una estructura circular de tres metros de diámetro con el suelo pavimentado de losas.
- Es la inversión de un motivo ya conocido: en el arte neolítico de la zona, el animal suele aparecer encaramado sobre el ser humano, no al revés.
- El anuncio lo ha hecho el Ministerio de Cultura turco. Todavía no hay publicación científica con la datación de la pieza ni su contexto estratigráfico.
Alguien, hace unos 11.000 años, decidió tallar en piedra a una persona subida al lomo de un leopardo. No hay escritura para explicar por qué. No hay ciudades, no hay estados, no hay ganado doméstico. Hay una comunidad que empezaba a dejar de moverse y que ya construía edificios de piedra para reunirse, y que en uno de ellos colocó esa figura de 70 centímetros sobre un banco adosado a la pared.
El hallazgo lo anunció el 25 de agosto Mehmet Nuri Ersoy, ministro de Cultura y Turismo de Turquía, en un comunicado oficial difundido también en la red social turca NSosyal. Según esa nota, la escultura apareció durante la campaña de este año en Karahan Tepe, en la provincia de Şanlıurfa, y está trabajada en «un estilo distinto a nada visto antes» en el yacimiento. El ministro la describió como una escultura compuesta, es decir, una pieza que combina dos figuras en un mismo bloque.
Dónde estaba exactamente
El detalle del contexto importa más que la pieza. La estatua no apareció tirada en un relleno ni reutilizada en un muro: estaba sobre una plataforma o banco que recorría la pared de una estructura circular de unos tres metros de diámetro, cuyo suelo estaba pavimentado con losas planas.
Eso significa dos cosas. Que el edificio se construyó con intención, con un pavimento cuidado y un banco corrido para sentarse o para depositar objetos. Y que la escultura estaba a la vista, colocada donde alguien quiso que se viera, no escondida ni enterrada como ofrenda.
Por qué desconcierta: el motivo está del revés
La singularidad no está en el leopardo, que es un animal recurrente en el arte de estas comunidades, sino en quién está encima de quién.
Jens Notroff, arqueólogo especializado en Neolítico del Instituto Arqueológico Alemán, que no participa en la excavación, lo resumió a la revista Live Science: la nueva escultura parece una versión invertida del tipo ya conocido de «animal encaramado sobre un humano». En el propio Karahan Tepe se encontró años atrás una figura de un ser humano con un leopardo sobre la espalda, hoy en el Museo Arqueológico de Şanlıurfa. La nueva pieza le da la vuelta a esa composición.
Sobre el significado, Notroff es prudente y se mueve en el terreno de la interpretación: los leopardos eran los grandes depredadores felinos de la región, y un individuo representado sin miedo entre esos animales, o directamente dominando a uno, puede leerse como un símbolo de poder y de control sobre ese vigor y ese peligro. Otros especialistas consultados por la misma publicación apuntan a la masculinidad, la virilidad y el valor, temas omnipresentes en el arte de estos yacimientos.
El paralelo más citado está a pocos kilómetros. En 2022, en el yacimiento de Sayburç, en la misma región de Urfa, apareció un relieve con una escena completa: dos leopardos, un uro y un hombre sujetándose el sexo. Y en 2023, en el propio Karahan Tepe, se desenterró una gran estatua de un varón en esa misma actitud, interpretada como la figura de un antepasado importante. El repertorio, visto en conjunto, insiste una y otra vez en la relación entre el varón y la fiera.
Reseña histórica: qué es Karahan Tepe
Karahan Tepe se levanta sobre una de las alturas calizas del Parque Nacional de los Montes Tek Tek, una meseta de unos 60 kilómetros de longitud entre las llanuras de Harran y Viranşehir, a unos 55 kilómetros del centro de Şanlıurfa. La distancia hasta Göbekli Tepe varía según la fuente entre 30 y 60 kilómetros: en cualquier caso, ambos yacimientos pertenecen al mismo paisaje y a la misma cultura.
Esa caliza en losas es la clave del sitio: sirvió a la vez de material de construcción y de materia prima para los pilares en forma de T que caracterizan a estos asentamientos. En el propio yacimiento se han identificado las canteras donde se extrajeron.
El asentamiento se construyó hacia el año 9750 a. C., en pleno arranque del Neolítico, cuando en todo el suroeste asiático empezaron a aparecer comunidades numerosas que vivían juntas de forma estable, todavía sin agricultura consolidada. Las estructuras se localizaron en 1997, pero la excavación sistemática no empezó hasta 2019, a cargo del Departamento de Prehistoria de la Universidad de Estambul y bajo la dirección del catedrático Necmi Karul, dentro del proyecto Taş Tepeler («Colinas de Piedra»), que agrupa doce yacimientos neolíticos del entorno de Şanlıurfa y en el que participan decenas de instituciones de todo el mundo.
Lo excavado hasta ahora en la ladera occidental revela un asentamiento con tres fases y dos grandes tipos de edificio.
Los edificios comunales: pozos, falos y un canal serpenteante
En los niveles inferiores apareció un complejo de edificios comunales circulares, probablemente diseñados y levantados a la vez. El principal, la estructura AD, tiene 23 metros de diámetro interior; uno de sus lados se obtuvo cortando la roca madre 4,5 metros en vertical y el resto se cerró con muros de piedra. Dieciséis pilares dividen la pared, con bancos de dos escalones entre ellos, y en el centro hay dos pilares más enfrentados. En el fondo se abren pozos profundos excavados en el suelo.
Pegada a ella está la estructura AB, también excavada en la roca: 7 por 6 metros y 3,5 metros de profundidad, conectada con la anterior por una escalera. En su pared larga hay una cabeza humana tallada en la propia roca, y enfrente diez pilares con forma de falo que se dejaron en pie durante el vaciado del espacio. Un canal serpenteante grabado en la superficie entra oblicuamente en la estructura, y una pequeña abertura en la unión de ambos edificios permite verter líquido al pozo de la estructura AD.
El equipo interpreta ese conjunto como un espacio de ritos de paso, de iniciación o de pubertad: un lugar donde el individuo se incorporaba formalmente a la comunidad. Es una hipótesis, apoyada en paralelos etnográficos, no un dato.
Alrededor, hacia el este y el sur, se extienden viviendas sin plan ni tamaño estandarizados, adaptadas a la pendiente, con pequeños pilares dentro y un ajuar estrictamente doméstico: pilas de piedra, molinos, morteros y manos de moler. Y en una fase posterior aparecen edificios comunales de planta cuadrangular, aterrazados, con muros conservados hasta cuatro metros de altura, bancos de dos escalones, pilares en T decorados con relieves de brazos y manos, hornacinas, recipientes de piedra encastrados en el muro y suelos de terrazo o de grandes losas. Todos ellos fueron rellenados a propósito cuando dejaron de usarse.
Una secuencia de hallazgos que no para
La escultura del leopardo llega después de un año excepcional. En octubre de 2025, la excavación sacó a la luz el primer pilar en forma de T con un rostro humano tallado en su parte superior, algo nunca documentado hasta entonces. Hasta ese momento los pilares solo mostraban brazos, manos y animales, y se interpretaban como representaciones abstractas de figuras humanas. Karul lo formuló así: la aparición de un rostro en lo alto del pilar refuerza la idea de que simbolizaban personas. La revista Archaeology incluyó el hallazgo entre los diez mejores descubrimientos de 2025.
Antes, en el mismo yacimiento, se habían recuperado tres figurillas de apenas 3,5 centímetros guardadas en un recipiente sellado dentro de otro mayor, con las cabezas encajadas en anillos de piedra caliza. Karul las presentó como el ejemplo más antiguo conocido de objetos dispuestos deliberadamente para contar una historia, y las expuso en el Complejo Presidencial de Ankara, capital de Turquía. Su lectura es que, con el sedentarismo, cambió el lenguaje narrativo: los relatos compartidos pasaron a ser el vínculo social del nuevo orden.
Lo que conviene no dar por hecho
Aquí toca la cautela periodística. Toda la información disponible procede de un comunicado ministerial y de sus réplicas en prensa, no de un artículo científico revisado por pares.
No se ha publicado la datación de laboratorio de la pieza ni el detalle estratigráfico de la estructura donde apareció. La cifra de 11.000 años es la horquilla general del yacimiento, no una fecha obtenida para esta escultura en concreto. Tampoco se ha precisado la roca en que está tallada, ni si la figura humana presenta rasgos que permitan sexarla con seguridad, aunque las crónicas hablen de un varón. Y la lectura simbólica —poder, virilidad, dominio sobre la fiera— es exactamente eso: una lectura, hecha sobre una sociedad sin escritura de la que no conocemos ni una sola palabra.
Datos de servicio: cómo verlo
- Dónde: Karahan Tepe, dentro del Parque Nacional de los Montes Tek Tek, provincia de Şanlıurfa (Turquía). El yacimiento está abierto a la visita.
- Horarios: del 1 de abril al 24 de octubre y del 24 de octubre al 1 de abril, de 8:30 a 19:00. Cierre de taquilla a las 18:30 en verano y a las 16:30 en invierno. Abierto todos los días.
- Dónde se guardan las piezas: el Museo Arqueológico de Şanlıurfa conserva el grueso del material del yacimiento, incluida la escultura anterior de un humano con un leopardo sobre la espalda y el llamado Hombre de Urfa, hallado en 1993 y considerado la estatua humana a tamaño natural más antigua conocida.
- Información oficial: el proyecto Taş Tepeler mantiene fichas de cada yacimiento en tastepeler.org, con textos firmados por el propio equipo de excavación.
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Qué viene ahora
Lo inmediato es el cierre de la campaña de excavación de 2026 y el traslado de la pieza al Museo Arqueológico de Şanlıurfa para su estudio y restauración. Lo relevante para la ciencia llegará después: la publicación del contexto arqueológico completo, con dataciones y con el registro de la estructura, que es lo que permitirá saber si la escultura es contemporánea del edificio o si se colocó allí más tarde.
Mientras tanto, cada campaña en las Colinas de Piedra sigue añadiendo piezas a un rompecabezas que ya ha desplazado el calendario de la complejidad social varios milenios hacia atrás. Estos edificios se levantaron cuando aún no existía la agricultura consolidada. Alguien organizó el trabajo, alguien talló, alguien contó una historia. De todo eso solo queda la piedra.
Fuentes consultadas
- Ministerio de Cultura y Turismo de la República de Turquía: comunicado del 25 de agosto de 2026 sobre el hallazgo en Karahantepe, con declaraciones del ministro Mehmet Nuri Ersoy (referencia aportada por la redacción; ver nota de acceso).
- Archaeology Magazine (Instituto Arqueológico de América), 27 de agosto de 2026: «Unusual Sculpture Uncovered in Southeastern Turkey», de Jessica Esther Saraceni.
- Live Science, 26 de agosto de 2026: información sobre la escultura, con declaraciones por correo electrónico de Jens Notroff, del Instituto Arqueológico Alemán.
- Yeni Şafak / agencia Anadolu, 25 de agosto de 2026: «11,000-year-old sculpture of human on leopard found in Türkiye», con las medidas y el contexto facilitados por el Ministerio.
- ARTnews, 27 de agosto de 2026: «Neolithic Figure Astride a Leopard Unearthed in Turkey», con las citas ampliadas de Notroff.
- Proyecto Taş Tepeler (Ministerio de Cultura y Turismo, Universidad de Estambul, Sociedad Histórica Turca): ficha oficial de Karahantepe en tastepeler.org, con texto del propio Necmi Karul, para la descripción de las estructuras AD y AB, las viviendas, los edificios cuadrangulares y la historia de la investigación.
- Agencia Anadolu y Türkiye Today, diciembre de 2025: inclusión de Karahantepe entre los diez descubrimientos del año de Archaeology y declaraciones de Necmi Karul sobre el pilar en T con rostro humano.
- Reuters, sobre las tres figurillas narrativas de Karahantepe expuestas en el Complejo Presidencial de Ankara.
