La NOAA da más del 90 % de opciones a un El Niño muy fuerte y 2027 apunta a récord de calor. Qué significa para España y para la cesta de la compra.
El Niño más fuerte jamás medido apunta a 2027 como el año más caluroso de la historia
25 agosto 2026.- El Pacífico tropical se calienta a una velocidad sin precedentes. Las probabilidades de que 2026 bata el récord de calor han saltado del 12 % al 69 % en un mes, y 2027 apunta a superarlo con holgura. En España el efecto llegará por los precios.
- Berkeley Earth ha elevado del 12 % al 69 % la probabilidad de que 2026 supere a 2024 como el año más cálido registrado, solo por el refuerzo del El Niño en curso.
- La NOAA da más de un 90 % de probabilidad de un episodio "muy fuerte" en el otoño-invierno boreal y un 69 % de que entre octubre y diciembre sea el más intenso desde 1950.
- El verdadero golpe térmico llegará en 2027, con una estimación central de 1,71 °C sobre la era preindustrial y un 92 % de probabilidad de récord.
Un océano que se calienta a una velocidad que nadie había medido
En abril, el índice que mide la temperatura del Pacífico tropical central cruzó el umbral de El Niño. En mayo llegó a 1 °C por encima de lo normal. En junio, a 1,6 °C. En las primeras semanas de julio ya superaba los 2 °C. Ningún El Niño anterior se había desarrollado tan rápido desde que existen registros fiables.
Ese es el punto de partida del análisis mensual de Berkeley Earth, el grupo de investigación sin ánimo de lucro que publica una de las seis series de temperatura global de referencia. Su conclusión, difundida esta semana, es que un El Niño inusualmente potente ha disparado las opciones de que 2026 desbanque a 2024 como el año más caluroso jamás medido.
"Es probable que veamos algo bastante dramático en el próximo año o así", resumió Robert Rohde, científico jefe de Berkeley Earth. "Nos dará condiciones meteorológicas que normalmente esperaríamos que estén a una década o más."
El detalle que conviene retener es cuánto ha cambiado el pronóstico sin que cambiara apenas el termómetro: la temperatura acumulada del año incluso se ha enfriado ligeramente respecto a la primavera. Según el análisis de Carbon Brief, alrededor del 84 % del salto en las probabilidades procede exclusivamente de las revisiones al alza del pronóstico de El Niño, no de lo ya observado.
Cómo se mide un "súper" El Niño y por qué las cifras bailan
La fuerza de un El Niño se mide por la anomalía de temperatura superficial del mar en la región Niño3.4 del Pacífico tropical. Los umbrales: 1 °C es un episodio moderado, 1,5 °C fuerte y 2 °C "muy fuerte" o súper.
Sobre las proyecciones actuales hay un matiz técnico que casi ninguna cobertura explica y que cambia la interpretación:
- Con el índice tradicional, la mediana de 667 simulaciones de 14 grupos de modelización apunta a un pico de 3,59 °C entre julio y diciembre, frente a los 2,75 °C del episodio de 2015-2016. El 91 % de las simulaciones proyecta un récord absoluto.
- Con el índice relativo (RONI), que descuenta el calentamiento general del océano tropical y permite comparar de forma limpia con el pasado, la mediana baja a 3,1 °C, frente al récord de 2,69 °C de 1982-1983. Aun así, el 77 % de las simulaciones sigue apuntando a un episodio sin precedentes.
Dicho de otro modo: el récord es la expectativa central en ambas métricas, pero las cifras más espectaculares que circulan están infladas por el hecho de que todo el océano tropical se ha calentado.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (CPC) cerró el 13 de agosto su boletín mensual con el sistema de alerta en "aviso de El Niño" y una síntesis rotunda: más del 90 % de probabilidad de un episodio muy fuerte en otoño e invierno, y un 69 % de que el trimestre octubre-diciembre supere en intensidad a todos los episodios desde 1950.
Cuidado con los dos "69 %"
Aquí conviene frenar, porque circulan dos cifras idénticas que miden cosas distintas y ya se están mezclando en titulares:
- El 69 % de Berkeley Earth es la probabilidad de que 2026 acabe siendo el año más cálido de la serie.
- El 69 % de la NOAA es la probabilidad de que El Niño alcance intensidad histórica entre octubre y diciembre.
Son sucesos diferentes y no deben sumarse ni intercambiarse.
Hay una segunda advertencia, aún más incómoda: el récord de 2026 depende del conjunto de datos que se consulte. Aplicando la misma proyección, las probabilidades van del 66 % en Berkeley Earth y el 65 % en la NASA al 35 % en HadCRUT5, el 24 % en la NOAA y apenas el 13 % y el 9 % en los reanálisis ERA5 y JRA-3Q. El producto estadístico del centro NCEI de la NOAA llega a dar un 0 % —aunque no incorpora El Niño en su cálculo—.
La razón es prosaica: cada serie midió un 2024 distinto, y cuanto más caliente fue su 2024, más difícil es batirlo. Es perfectamente posible que en enero de 2027 unas agencias proclamen récord y otras no, como ya ocurrió en 2015.
Julio ya fue un aviso
El calor de finales de primavera y comienzos de verano llegó demasiado pronto para que El Niño lo hubiera empeorado; el episodio arrancó en junio. Aun así, el balance del mes pasado es contundente:
- Julio de 2026 empató con julio de 2024 como el mes más cálido jamás medido, según la NOAA: 1,18 °C sobre la media del siglo XX. La NASA lo situó directamente en primer lugar; Copernicus, en segundo.
- El océano global marcó su julio más cálido de la serie, superando por primera vez el umbral de 1 °C sobre la media del siglo pasado.
- En el territorio continental de Estados Unidos, la temperatura máxima media del mes batió un récord de hace 90 años, fijado en pleno Dust Bowl.
- Europa occidental venía de su junio más cálido registrado, con una ola de calor que rompió diez récords nacionales absolutos y unos 400 récords de estación, e incendios destructivos en Francia y España.
Y una anomalía en sentido contrario que Rohde destacó: la Antártida está viviendo un invierno muy frío.
Qué significa esto para España
Conviene decirlo sin rodeos: AEMET mantiene que no existe una correlación clara y directa entre El Niño y el tiempo en la península ibérica. Nuestro clima lo gobiernan la circulación atlántica, la posición del anticiclón de las Azores, las borrascas, las DANAs y, muy especialmente, la temperatura del Mediterráneo.
La agencia sí admite un matiz: en episodios muy intensos puede favorecerse un final de otoño y un comienzo de invierno algo más lluviosos de lo normal. Pero avisa de que la relación no es estable ni sistemática: ha habido otoños húmedos sin El Niño y El Niño sin otoños húmedos.
El vínculo real y verificable para quien vive aquí es otro, y va por dos vías:
El fondo térmico. El Niño libera al aire calor almacenado en el océano y eleva la temperatura media global con un desfase de unos tres meses. Si el episodio alcanza su pico en noviembre o diciembre, su mayor influencia recaerá sobre 2027. Un Mediterráneo más caliente al final del verano significa tormentas más violentas, lluvias con mayor probabilidad de ser torrenciales y granizo de mayor tamaño en el otoño siguiente.
La cesta de la compra. Aquí el impacto es medible ya:
- El cacao superó los 5.000 dólares por tonelada en junio, ante el temor a una campaña principal de Costa de Marfil dañada por la sequía. Cada El Niño fuerte de los últimos 55 años ha reducido la producción mundial de cacao.
- La harina de pescado se ha encarecido más de un 75 % interanual por las restricciones a la pesca de anchoveta en Perú, que suministra en torno al 20 % de la producción mundial. Es un insumo básico de los piensos de acuicultura y ganadería, donde la alimentación supone entre el 55 % y el 65 % de los costes operativos: un dato relevante para un país como España, con un peso considerable en porcino y acuicultura.
- Están en riesgo el trigo australiano, el aceite de palma de Indonesia y Malasia, el azúcar de Tailandia e India y las cosechas de arroz del sur y sudeste asiático.
El desfase importa: entre el golpe físico a la cosecha y la etiqueta del supermercado pasan de 6 a 12 meses. Lo que se está encareciendo hoy en los mercados de futuros llegará al lineal, sobre todo, en 2027.
Lo que El Niño no es
Tres cautelas para leer los próximos meses sin alarmismo ni complacencia:
- El Niño no causa el calentamiento global; lo modula. Redistribuye calor entre el océano y la atmósfera y decide qué años de una tendencia ascendente destacan como récords. La tendencia de fondo ha pasado de unos 0,18 °C por década a principios de los 2000 a unos 0,27 °C hoy.
- Un año por encima de 1,5 °C no es incumplir el Acuerdo de París. El objetivo se define sobre una media de largo plazo, el punto medio de un periodo de veinte años, no sobre un año suelto. Dicho lo cual, 2026 tiene en torno a un 63 % de probabilidad de superar ese umbral y sería el segundo año que lo hace tras 2024.
- Un El Niño fuerte no garantiza impactos locales fuertes. El propio CPC lo subraya: la probabilidad del fenómeno es mucho más alta que la de sus consecuencias regionales concretas.
Dónde seguirlo
- NOAA / Climate Prediction Center. Boletín ENSO mensual, el segundo jueves de cada mes. El próximo, el 10 de septiembre de 2026:
cpc.ncep.noaa.gov - AEMET. Avisos y predicción estacional para España:
aemet.es - Copernicus (C3S). Boletín climático mensual europeo y global, en torno al día 8:
climate.copernicus.eu - Berkeley Earth. Informe mensual de temperatura global:
berkeleyearth.org - OMM. Actualizaciones trimestrales de El Niño/La Niña:
wmo.int
Los modelos sitúan el pico del episodio entre noviembre y diciembre. El siguiente hito verificable es el boletín del CPC del 10 de septiembre, que dirá si la intensificación se mantiene tras el verano —los pronósticos posteriores a la primavera son bastante más fiables—. La cifra que marcará el debate llegará en enero de 2027, cuando las seis grandes series publiquen su balance anual y comprobemos si, como en 2015, no todas cuentan la misma historia.
