Un fármaco frena al parásito de la malaria al salir del hígado y vacuna a ratones hasta 21 meses. España registró 761 casos importados en 2024.
Malaria: una vacuna que se refuerza con cada picadura protege a ratones hasta dos años
18 agosto 2026.- Un equipo australiano ha logrado frenar al parásito de la malaria en el último minuto de su paso por el hígado, justo antes de que enferme al huésped. El resultado: ratones protegidos hasta 21 meses y con una sola dosis muy baja de parásitos. Falta el paso decisivo, los ensayos en humanos.
- El fármaco no impide la infección: la deja madurar y la desactiva al final, cuando el sistema inmunitario ya ha visto miles de antígenos del parásito.
- Bastaron entre 500 y 1.000 esporozoítos para inmunizar, frente a los cientos de miles que exigen las vacunas de esporozoítos irradiados.
- Todo el trabajo es preclínico: ratones y, para el parásito humano, ratones con hígado humanizado. No hay todavía ningún dato de eficacia en personas.
Convertir la picadura del mosquito —la vía por la que la malaria mató a 610.000 personas en 2024— en el equivalente a un pinchazo de recuerdo. Esa es la idea que sostiene el trabajo publicado el 13 de agosto en Science por el equipo de Ryan W. J. Steel, primer firmante, y Justin Boddey, jefe de laboratorio del Instituto Walter y Eliza Hall (WEHI) de Melbourne (Australia) y autor de correspondencia.
La estrategia tiene nombre técnico —quimiovacunación— y una historia larga. Desde hace décadas se sabe que infectar a una persona con parásitos vivos mientras toma un antipalúdico genera una inmunidad excepcional: con cloroquina se llegó al 100% de protección tras tres dosis. El problema es que la resistencia a la cloroquina se extendió por el mundo en los años cincuenta y sesenta y dejó esa vía inservible para programas de salud pública. La novedad de este trabajo es el fármaco y, sobre todo, el momento exacto en que actúa.
El "punto dulce": el último escalón del hígado
Cuando un Anopheles infectado pica, inyecta esporozoítos que viajan a la piel y de ahí al hígado. Dentro de una sola célula hepática, cada parásito se multiplica hasta convertirse en decenas de miles de merozoítos que salen en paquetes envueltos en membrana y colonizan los glóbulos rojos. Ahí empiezan la fiebre, la anemia y la muerte.
Los compuestos ensayados, WM382 y el candidato clínico MK-7602, bloquean dos enzimas del parásito, las plasmepsinas IX y X, imprescindibles para salir de la célula hepática e invadir el glóbulo rojo. El efecto es peculiar: el parásito completa todo su desarrollo hepático con normalidad y solo entonces queda inutilizado. Los autores llaman a esos merozoítos defectuosos CALM (merozoitos hepáticos quimioatenuados).
La diferencia con las vacunas de esporozoítos atenuados por irradiación no es menor. Frenar al parásito pronto obliga a usar dosis enormes: del orden de 100.000 a un millón de esporozoítos, o el equivalente a más de mil picaduras de mosquitos irradiados. Dejarlo crecer y desactivarlo al final permite bajar la dosis a la milésima parte y, además, enseña al sistema inmunitario un repertorio mucho más amplio de proteínas, incluidas algunas propias de la fase sanguínea.
Qué se midió exactamente
Los ratones BALB/c inmunizados con una sola pauta y desafiados después con picaduras de diez mosquitos infectados a los 3, 5 y 10 meses no desarrollaron ni un solo parásito en sangre durante los 30 días de seguimiento. Los animales que superaron el desafío a los 10 meses fueron reexpuestos a los 21 meses (643 días) y siguieron completamente protegidos. En otro experimento, cuatro desafíos letales sucesivos a los 3, 6, 12 y 19 meses no lograron infectar a los animales vacunados; en el quinto, a los 24 meses, la protección ya no fue esterilizante, solo retrasó la infección cinco días.
El mecanismo es doble. Por un lado, anticuerpos contra la proteína CSP que neutralizan al esporozoíto antes de que alcance el hígado y que se mantuvieron detectables al menos 19 meses. Por otro, linfocitos T CD8+ de memoria residentes en el propio hígado, la población que vigila el órgano y elimina las células infectadas antes de que la enfermedad arranque. Cuando los investigadores eliminaron esos CD8+ con anticuerpos, la protección se vino abajo en el modelo más exigente.
Comparado cara a cara con la cloroquina, el nuevo enfoque salió mejor parado: a los 10 meses hubo infecciones de escape en el grupo de cloroquina y ninguna en el grupo tratado con WM382.
Lo que la nota de prensa no subraya
El comunicado del WEHI habla de "convertir las picaduras en eventos de vacunación". Conviene leer la letra pequeña del propio artículo:
- Los grupos son pequeños. Buena parte de las cifras proceden de cohortes de cinco a diez animales.
- La eficacia depende de la cepa de ratón. En la línea C57BL/6, una sola inmunización protegió a menos del 10%; hizo falta una segunda dosis para llegar al 100%. En ratones Swiss no consanguíneos, la pauta doble alcanzó el 40% de protección esterilizante.
- Contra el parásito humano solo se ha demostrado la atenuación, no la inmunidad. En ratones con hígado humano, WM382 impidió que Plasmodium falciparum pasara del hígado a la sangre, y ahí termina la evidencia.
- El método exige infectarse con parásitos silvestres. Los propios autores lo reconocen como un riesgo intrínseco: si aparece resistencia o falla la cobertura del fármaco, el vacunado desarrolla malaria de verdad. El argumento a favor es que la resistencia a estos inhibidores dobles ha resultado muy difícil de generar en el laboratorio.
Miguel Prudêncio, investigador principal del Instituto de Medicina Molecular João Lobo Antunes (iMM) de Lisboa (Portugal), y Maria M. Mota, malarióloga y consejera delegada del Instituto Gulbenkian de Medicina Molecular (GIMM), también en Lisboa, firman el comentario que acompaña al estudio en Science. Ambos apuntan más allá de la malaria: modificar genéticamente el parásito para que transporte antígenos de otros patógenos hepáticos, virus incluidos, o incluso del cáncer de hígado.
Por qué importa aquí
España eliminó el paludismo en 1964, pero sigue siendo la enfermedad importada más frecuente. En 2024 la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica registró 761 casos, de los que solo uno fue autóctono, con este reparto:
- Madrid notificó 159 casos, la segunda cifra del país tras Cataluña (210) y en ascenso continuo: 90 en 2022, 131 en 2023, 159 en 2024.
- El 80,9% requirió hospitalización y se registraron seis fallecimientos (letalidad del 0,8%).
- El 92,5% de los casos con especie identificada fueron por P. falciparum, el más letal.
- El origen más frecuente fue Guinea Ecuatorial (21,1%), seguido de Nigeria, Senegal y Mali; el motivo más habitual del viaje, visitar a familiares y amigos (56%).
- El dato más incómodo: de los viajeros con información disponible, solo el 7,8% había iniciado alguna quimioprofilaxis y apenas el 4,4% la completó.
Y una advertencia que figura en el propio informe del Instituto de Salud Carlos III: no existe hoy vacuna eficaz para la prevención en viajeros. Las dos aprobadas —RTS,S/AS01, recomendada por la OMS en 2021, con un 36% de eficacia en cuatro dosis, y R21/Matrix-M, recomendada en 2023, con un 75% pero exigiendo refuerzo al año— están diseñadas para niños de zonas endémicas, donde ya se han incorporado a los programas de inmunización de 24 países.
Datos de servicio
- Estudio: Steel, R. W. J. et al., "Chemovaccination with a late-liver-stage antimalarial induces durable immunity against malaria". Science 393, eaea7605 (2026). DOI: 10.1126/science.aea7605.
- Comentario asociado: Prudêncio, M. y Mota, M. M., "A boost for chemical vaccination against malaria". Science (2026). DOI: 10.1126/science.aek0196.
- Versión previa de acceso libre: preprint en bioRxiv (10.1101/2025.07.22.666032).
- Quién lo financia: MSD, Wellcome Trust, Consejo Nacional de Investigación Médica y Sanitaria de Australia (NHMRC) y Gobierno del Estado de Victoria.
- Conflicto de interés relevante: los compuestos son fruto de una colaboración de casi una década entre el WEHI y la farmacéutica MSD, que cofinancia el trabajo.
- Datos españoles: Informe epidemiológico sobre la situación de paludismo en España. Año 2024, Centro Nacional de Epidemiología, ISCIII (mayo de 2025).
Qué viene ahora
Tres hitos verificables marcarán el recorrido:
- MK-7602 ya pasó la fase 1. En marzo de 2026 el WEHI comunicó que dos estudios iniciales dirigidos por MSD encontraron el compuesto bien tolerado y capaz de alcanzar en sangre las concentraciones previstas, resultados publicados en Antimicrobial Agents and Chemotherapy. Es el permiso para pasar a fases posteriores.
- Un inyectable de acción prolongada está en desarrollo preclínico, con financiación del Wellcome Trust. El modelo que citan los autores es lenacapavir en el VIH, que protege hasta seis meses con una inyección. Un pinchazo por temporada de transmisión sería el objetivo.
- El ensayo que falta: probar la quimiovacunación en voluntarios con P. falciparum. Hasta que exista, todo lo anterior es una promesa de laboratorio, no una vacuna.
