Siete fósiles y 1.366 útiles de la cueva china de Bianfu retratan a los denisovanos como cazadores de ciervos y búfalos hace 150.000 años.
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| En 2025, los investigadores utilizaron análisis de proteínas para demostrar que esta mandíbula pertenecía a un Denisovan, una especie de humano antiguo. (Yousuke Kaifu) |
Una cueva china desvela cómo cazaban los denisovanos hace 150.000 años
Alcalá de Henares, 11 de septiembre de 2026
Siete fósiles, 1.366 herramientas y más de 64.000 restos de animales hallados en la cueva de Bianfu, en Yunnan (China), ofrecen el retrato más completo de la vida diaria de los denisovanos, una humanidad extinta cuyo ADN aún portan millones de personas en Asia y Oceanía.
- El primer hueso largo denisovano: un fragmento de radio que mezcla rasgos neandertales y de humanos modernos.
- Cazadores de presas grandes: más de un centenar de ciervos y bóvidos, con marcas de corte y de golpes para sacar carne y médula.
- Un hogar durante milenios: fósiles de hace 167.000 a 134.000 años y herramientas de hace 190.000 a 70.000.
Una cantera, una cueva de murciélagos y 60.000 huesos rotos
En abril de 2019, los operarios que restauraban la vegetación de una cantera abandonada en el condado de Heqing, al oeste de la provincia china de Yunnan, dieron con huesos y piedras talladas dentro de una cavidad sepultada. El lugar recibió el nombre de Bianfu, que significa murciélago, por los animales que la ocupaban. Llegaban tarde para casi todo: "la mayor parte de la cueva ya había sido destruida", ha explicado a National Geographic Qingfeng Shao, geocronólogo de la Universidad Normal de Nanjing y coautor de los estudios.
Lo que quedó fue suficiente. El equipo abrió tres zanjas de hasta 6,6 metros de profundidad —solo una dio fósiles humanos— y recuperó 1.366 herramientas de piedra y más de 64.000 restos de mamíferos. Siete de ellos pertenecían a denisovanos: cuatro dientes, dos fragmentos de cráneo y un trozo de radio, el hueso del antebrazo.
Los resultados se publicaron el 9 de septiembre en dos artículos de la revista Nature. Uno, firmado en último lugar por Qiaomei Fu, paleogenetista y profesora del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de la Academia China de Ciencias, en Pekín (capital de China), identifica los restos gracias a proteínas antiguas. El otro, encabezado por Qijun Ruan, investigador del Instituto Provincial de Reliquias Culturales y Arqueología de Yunnan, y Hao Li, arqueólogo del Instituto de Investigación de la Meseta Tibetana, reconstruye cómo vivían.
"Este yacimiento es el paquete completo", resume en Nature Ben Marwick, arqueólogo de la Universidad de Washington en Seattle ajeno a la investigación. A su juicio, es el primer lugar con una secuencia larga y rica vinculada en exclusiva a los denisovanos.
¿Quiénes eran los denisovanos?
Hasta 2010 nadie sabía que existían. Ese año, el equipo de Svante Pääbo, genetista del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) y premio Nobel de Medicina en 2022, secuenció el ADN de una falange de meñique hallada en la cueva de Denisova, en el macizo siberiano de Altái, y comprobó que no encajaba con ninguna especie humana conocida. Qiaomei Fu formó parte de aquel trabajo.
Eran parientes cercanos de los neandertales y se cruzaron con nuestros antepasados. Por eso su huella genética persiste: algunos pueblos de Melanesia, Australia y el sudeste asiático conservan entre un 4 % y un 6 % de ADN denisovano, y los tibetanos heredaron de ellos una variante genética que les ayuda a vivir en altura.
Su rastro físico, en cambio, era escasísimo: la falange y unos dientes de Denisova; una mandíbula y una costilla de la cueva kárstica de Baishiya, en la meseta tibetana; una mandíbula recuperada por redes de pesca en el estrecho de Taiwán; un molar de Laos atribuido solo por su forma; y el cráneo de Harbin, el llamado "Hombre Dragón", que en 2025 puso por fin cara a esta población. Casi ninguno venía acompañado de herramientas o restos de comida. Y en Denisova, habitada también por neandertales y Homo sapiens, no se sabe quién fabricó cada útil.
El problema de a quién atribuir unas herramientas no es exclusivo de Asia oriental: hace unas semanas contamos en La Crónica del Henares el caso de Jebel Katefeh-1, que situaría a los neandertales en Arabia hace 55.000 años
Siete fósiles entre 60.000 fragmentos
En Bianfu no se ha conservado ADN. Fu lo atribuye a la edad de los fósiles, más de 100.000 años frente a los unos 40.000 de los de Denisova, y a que el clima de Yunnan era más cálido que el siberiano, según ha contado a La Vanguardia. Así que el equipo recurrió a las proteínas, que resisten mucho más que el ADN.
Primero revisaron a ojo más de 60.000 fragmentos óseos, atendiendo al tamaño, el grosor y la superficie, y apartaron 22 candidatos. Después analizaron 76 muestras con ZooMS, una técnica de espectrometría de masas que identifica la especie por la huella química del colágeno, y 17 con secuenciación de proteínas. Tres fragmentos resultaron humanos.
La prueba decisiva: esos tres huesos y dos de los dientes llevan una variante del colágeno (COL1A2 R996K) que solo tienen los denisovanos y que comparten todos los individuos conocidos, del cráneo de Harbin a la falange de Denisova. En el árbol evolutivo reconstruido con esas proteínas, cada muestra se agrupa con el denisovano de referencia con una probabilidad del 100 %. Los otros dos dientes se atribuyen por su morfología interna. El esmalte reveló, además, que los dos dientes analizados eran de varones.
Los restos corresponden a al menos tres individuos, según Science News y La Vanguardia. Con ellos, Bianfu pasa a ser el segundo yacimiento con más restos denisovanos del mundo, solo por detrás de Denisova.
¿Bastan las proteínas? Pääbo, ajeno al estudio, reconoce a National Geographic que los datos son limitados, pero considera que es lo mejor que puede hacerse y se declara "bastante convencido" de que se trata de denisovanos.
El primer brazo denisovano
La pieza estrella es el radio: unos 45 milímetros del extremo del codo de un adulto o casi adulto. Es el primer hueso largo atribuido a los denisovanos; hasta ahora, del cuello para abajo solo se conocían la falange de Denisova y la costilla de Baishiya.
Y cuenta una historia mixta. La cabeza del radio es grande, más parecida a la de los neandertales que a la nuestra, y el punto de anclaje del bíceps probablemente mira hacia dentro, como en el 76,5 % de los neandertales tardíos. Pero la forma general y la sección del cuello del hueso se acercan más a las de los humanos modernos. Los autores hablan de un "patrón en mosaico" que delata exigencias físicas propias. Según National Geographic, esa disposición les permitiría girar el antebrazo hasta dejar la palma hacia arriba con más fuerza que nosotros con un músculo del mismo tamaño.
Los dos fragmentos de cráneo miden 7,6 y 10 milímetros de grosor: bóvedas más gruesas que las de los humanos actuales y comparables a las de Homo heidelbergensis y otros humanos arcaicos del este de Asia.
Cazadores de ciervos y búfalos
Entre los huesos de animales identificables dominan los ciervos y otros rumiantes: más de un centenar de individuos de cérvidos y bóvidos, entre ellos búfalos de agua y gaures —un gran bóvido salvaje asiático—, junto a unos pocos rinocerontes e hienas. Muchos llevan marcas de corte, raspado y percusión, y muy pocos, dentelladas de carnívoros.
Bo Li, profesor del Centro de Investigación de Futuros Ambientales de la Universidad de Wollongong (Australia) y coautor, explica que los animales se llevaban a la cueva, o se descuartizaban allí, para aprovechar carne, médula y grasa. El artículo de Ruan y sus colegas lo resume como caza especializada de presas medianas y grandes.
El polen fósil dibuja el escenario: un bosque dominado por coníferas o una estepa arbolada, estable a lo largo de sucesivas fases glaciales. Mientras buena parte del planeta se enfriaba, la meseta de Yunnan-Guizhou pudo ser, en palabras de los autores, un "paraíso" de caza. En otros yacimientos, los fósiles denisovanos han aparecido junto a restos de marmotas. "Cazaban cosas distintas de maneras distintas", resume en Science News Bence Viola, paleoantropólogo de la Universidad de Toronto.
Útiles de usar y tirar, y huesos a mano
La tecnología era sencilla y oportunista. En muchos casos, explica Hao Li a National Geographic, bastaba con arrancar un par de lascas afiladas, usarlas y abandonarlas. Hay raspadores, choppers —cantos tallados para cortar y machacar— y percutores. Y abundan los huesos usados tal cual, sin modificar, además de retocadores de hueso para reavivar el filo de las piedras.
Luc Doyon, arqueólogo canadiense de la Universidad del País Vasco (EHU) e investigador de Ikerbasque, estudió esos útiles óseos. Tras examinar el material en China en 2023, comprobó que era un equipamiento "muy parecido" al de los primeros neandertales europeos, según ha relatado a La Vanguardia. Jean-Jacques Hublin, paleoantropólogo del Collège de France y coautor, advierte de que ese parecido no significa que unos copiaran a otros.
El artículo interpreta el conjunto como una estrategia que prioriza aprovechar la forma que ya tienen piedras y huesos antes que invertir tiempo en fabricar útiles elaborados. National Geographic apunta, como hipótesis, que esa escasa inversión podría ayudar a entender por qué los denisovanos acabaron desplazados por el Homo sapiens, una cuestión que los estudios no abordan.
La pista española
La investigación tiene acento español. Song Xing, profesor del IVPP y coautor de los dos artículos, es investigador afiliado del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos, dentro de su programa de Paleobiología. Luc Doyon trabaja en el grupo GIZAPRE de la EHU, en Vitoria-Gasteiz.
Y Atapuerca sirve de vara de medir. El radio de Bianfu se comparó con los de la Sima de los Huesos y con los de Homo antecessor, en los que el anclaje del bíceps mira mayoritariamente hacia delante y hacia dentro, a diferencia del denisovano. La bibliografía del estudio recurre también a los dientes de la Sima de los Huesos como referencia.
Lo que todavía no sabemos
- Sin ADN no hay genealogía fina. No es posible saber a qué linaje concreto pertenecían ni cuánto aportaron a las poblaciones actuales. Los autores reclaman ADN antiguo de la franja entre el este y el sudeste de Asia. Fu apunta a que podrían ser linajes distintos de la misma especie.
- La autoría de las herramientas es la hipótesis más sencilla, no una certeza. Los fósiles cubren de 167.000 a 134.000 años, pero los útiles llegan hasta hace 70.000. Según Science News, no hay rastro de otros humanos en esos 120.000 años, y por eso el equipo atribuye todo el conjunto a los denisovanos.
- ¿Cuánto tiempo vivieron allí? Nature lo cifra en al menos 30.000 años y quizá hasta 120.000. La primera cifra se ciñe a los niveles con fósiles; la segunda, a toda la secuencia de herramientas.
- ¿Tercer o quinto yacimiento? CNN habla del tercer lugar donde se sabe con certeza que vivieron denisovanos; Science News, de cinco lugares con fósiles identificados. Las dos cuentas cuadran: hay cinco puntos con restos confirmados por ADN o proteínas (Denisova, Baishiya, el estrecho de Taiwán, Harbin y Bianfu), pero solo tres son lugares de habitación con contexto arqueológico. La mandíbula de Taiwán salió del fondo del mar y el cráneo de Harbin pasó décadas escondido en un pozo.
- Siguen sin nombre científico. Se han propuesto Homo longi y Homo juluensis, sin consenso. Hublin cree que ya se está cerca de poder abordar la cuestión "con seriedad".
Ficha del hallazgo
- Yacimiento: cueva de Bianfu, condado de Heqing, oeste de Yunnan (suroeste de China), a unos 2 km del río Yinhe, afluente secundario del Yangtsé.
- Descubrimiento: abril de 2019, durante la restauración ecológica de una cantera. Excavación del Instituto Provincial de Reliquias Culturales y Arqueología de Yunnan y otras instituciones.
- Cronología: herramientas de hace 190.000 a 70.000 años; fósiles humanos de hace 167.000 a 134.000 años, repartidos en dos niveles.
- Restos denisovanos: 4 dientes, 2 fragmentos de parietal y 1 radio (5 confirmados por proteínas).
- Industria: 1.366 artefactos de piedra y útiles de hueso, entre ellos retocadores.
- Fauna: más de 64.000 restos de mamíferos; más de 100 ciervos y bóvidos identificados.
- Entorno: bosque de coníferas o estepa arbolada.
- Estudios: Rao, H. et al., Nature (2026), en acceso abierto: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10976-9 · Ruan, Q. et al., Nature (2026), de pago: https://doi.org/10.1038/s41586-026-10997-4
- Para curiosos: los modelos 3D de los tres huesos pueden consultarse en MorphoSource (identificadores 000891397, 000891405 y 000891392), y los datos del estudio, en el repositorio OSF.
El siguiente paso ya está señalado. Los autores piden buscar ADN antiguo en Yunnan y en la franja de transición hacia el sudeste asiático, la única vía para medir cuánto aportaron estos denisovanos a los genomas actuales, y extender el cribado con proteínas a otros yacimientos. Doyon propone revisar fósiles excavados en los años cuarenta y cincuenta que ya entonces no encajaban ni con los neandertales ni con los sapiens. Y Hublin sitúa en el horizonte el debate pendiente: dar a los denisovanos un nombre formal dentro del género Homo.
Más en La Crónica del Henares: Neandertales · Paleontología · Antropología · Arqueología
Fuentes consultadas
- Lewis, D. "Who were the Denisovans? Rich trove of fossils and tools paints new picture". Nature (noticia), 9 de septiembre de 2026. https://www.nature.com/articles/d41586-026-02810-z
- Ruan, Q., Li, H., Xing, S. et al. "Denisovans from southwestern China and their subsistence strategies". Nature (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-026-10997-4 (consultados el resumen, las figuras y la bibliografía; texto completo de pago)
- Rao, H., Xing, S., Ruan, Q. et al. "Ancient proteins identify various Denisovan remains from Southwest China". Nature (2026), acceso abierto. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10976-9
- Vernimmen, T. "Researchers Discover Rare Denisovan Bones in a Cave in China". National Geographic, 9 de septiembre de 2026. https://www.nationalgeographic.com/history/article/denisovans-forearm-bone-china
- Kreier, F. "Newfound fossils are spilling Denisovan secrets". Science News, 9 de septiembre de 2026. https://www.sciencenews.org/article/new-fossils-denisovan-secrets-china
- Martín, R. M. "Nuevos fósiles aclaran quiénes eran y cómo vivían los denisovanos hace 150.000 años". La Vanguardia, 9 de septiembre de 2026 (consultada en su reproducción en hechoencalifornia1010.com).
- CNN, "Fósiles hallados en una cueva de China revelan cómo vivían unos misteriosos parientes de los humanos", 9 de septiembre de 2026 (versión de CNN en Español reproducida por KVIA).
- EFE, "Nuevos fósiles denisovanos en China arrojan luz sobre su distribución, aspecto y vida", 9 de septiembre de 2026 (vía Infobae).
- Phys.org / Universidad de Wollongong, "Chinese cave traces Denisovan hunting and adaptation across 120,000 years", septiembre de 2026.
- Reporte Asia, "Hallan un tesoro de huesos y herramientas de los misteriosos denisovanos en una cueva china", 10 de septiembre de 2026.
- La Brújula Verde, "Solo los conocíamos por pequeños huesos: una cueva china revela por fin cómo era el brazo de los denisovanos", septiembre de 2026.
- CENIEH, ficha del investigador Song Xing. https://www.cenieh.es/sobre-el-cenieh/personal/xing-song

