La NASA lanza el telescopio Roman: mismo espejo que Hubble, cien veces más campo y 100.000 exoplanetas por descubrir.
Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos), 30 de agosto de 2026
La NASA ha lanzado el telescopio espacial Nancy Grace Roman, el observatorio que viene a hacer lo que ni Hubble ni Webb pueden: fotografiar el cielo entero. Lleva el mismo espejo que Hubble, pero capta cien veces más cielo en cada disparo.
Las claves
- No sustituye a Hubble ni a Webb: hace lo que ellos no pueden. Es un gran angular, no un teleobjetivo. Encuentra los objetos que después los otros estudiarán en detalle.
- Se espera que descubra unos 100.000 planetas fuera del sistema solar y cartografíe más de dos mil millones de galaxias en cinco años.
- Ha despegado nueve meses antes de lo previsto, algo poco habitual en un observatorio insignia, y con un coste de 4.300 millones de dólares.
A las 13:26, hora peninsular española (7:26 de la mañana en Florida), un cohete Falcon Heavy de SpaceX despegó del complejo de lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy con el telescopio espacial Nancy Grace Roman encapsulado en la punta. Los dos propulsores laterales se separaron según lo previsto y regresaron para aterrizar en Cabo Cañaveral; el núcleo central, sacrificado en esta misión, y la cofia se desprendieron a continuación.
El plan de vuelo contemplaba la separación del telescopio a los 31 minutos y 31 segundos del despegue. A partir de ahí empieza lo importante: un mes de viaje hasta un punto del espacio situado a millón y medio de kilómetros de la Tierra.
Qué es exactamente Roman
Es un observatorio del tamaño de un autobús: 12,7 metros de largo y 4,4 de ancho una vez desplegado, con una masa de unas diez toneladas. Su historia empieza con un regalo peculiar. En 2012, la Oficina Nacional de Reconocimiento, la agencia estadounidense de satélites espía, donó a la NASA dos espejos de 2,4 metros que le sobraban. Uno de ellos es el que acaba de despegar.
Ese espejo tiene exactamente el mismo diámetro que el de Hubble, pero pesa un 80% menos. Y no es lo que hace especial a Roman. Lo que lo hace especial es lo que hay detrás del espejo.
Los dos instrumentos
El Instrumento de Campo Amplio (WFI) es la cámara principal y la razón de ser de la misión. Son 18 detectores de 4.096 por 4.096 píxeles dispuestos en un mosaico con forma de arco, que suman unos 300 megapíxeles sensibles al infrarrojo cercano. El arco no es decorativo: el diseño óptico de Roman da su mejor calidad de imagen a lo largo de un anillo alrededor del centro del plano focal, y colocar los detectores sobre esa curva permite mantener la nitidez en un área mucho mayor.
El resultado es un campo de visión de 0,281 grados cuadrados por exposición, con cada píxel cubriendo 0,11 segundos de arco. Para hacerse una idea: cada disparo abarca casi vez y media la superficie que ocupa la Luna llena en el cielo. Hubble, con el mismo espejo, necesitaría un centenar de apuntados para cubrir lo mismo.
El Instrumento Coronógrafo es la apuesta arriesgada. Se trata de una demostración tecnológica, no de un instrumento científico plenamente operativo: bloquea la luz de una estrella para fotografiar directamente los planetas que la orbitan, algo prácticamente imposible cuando la estrella es mil millones de veces más brillante. Si funciona, allanará el camino al futuro Observatorio de Mundos Habitables, la misión que la NASA planea para buscar señales de vida en planetas como la Tierra.
Dónde se va a situar: el aparcamiento de L2
Roman viaja hacia el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2, a 1,5 millones de kilómetros de nosotros en dirección opuesta al Sol. Tardará unos 30 días en llegar.
Por qué todos los grandes telescopios quieren aparcar ahí
Los puntos de Lagrange son las cinco posiciones de un sistema de dos cuerpos donde las atracciones gravitatorias se equilibran con la fuerza centrífuga del movimiento orbital. Un objeto colocado ahí acompaña a la Tierra en su vuelta alrededor del Sol sin quedarse atrás ni adelantarse, y gastando muy poco combustible en mantenerse en posición.
L2 tiene además una ventaja decisiva para un telescopio infrarrojo: la Tierra, la Luna y el Sol quedan siempre del mismo lado. Eso permite protegerse de las tres fuentes de calor y de luz con un solo escudo, mantener el instrumental frío y disfrutar de una vista despejada del cielo profundo. Es el mismo aparcamiento que ocupa el telescopio James Webb desde 2022.
El precio de esa ventaja es que ahí no hay reparaciones posibles. Hubble, en órbita baja, fue visitado y arreglado cinco veces por astronautas. A L2 no llega nadie. Lo que se rompa, roto se queda.
Para qué sirve: tres grandes trabajos
El tiempo de observación de Roman está repartido en tres grandes rastreos diseñados de antemano por la comunidad científica.
1. Averiguar qué son la materia y la energía oscuras
Es el objetivo principal. El rastreo de alta latitud galáctica barrerá unos 2.000 grados cuadrados de cielo en cinco filtros, midiendo la forma de cientos de millones de galaxias.
La clave es un efecto llamado lente gravitacional débil: la masa deforma el espacio, y esa deformación distorsiona ligérísimamente la imagen de las galaxias que hay detrás. Midiendo esas distorsiones en cantidades enormes de galaxias se puede dibujar el mapa de la materia oscura, que no emite luz y solo se detecta por su gravedad.
Un segundo rastreo buscará supernovas lejanas, que funcionan como balizas para medir distancias cósmicas y, con ellas, la velocidad a la que se expande el universo. De ahí salen las pistas sobre la energía oscura, la fuerza que acelera esa expansión y de la que no sabemos nada.
2. Hacer el censo de planetas de la Vía Láctea
El rastreo del bulbo galáctico apuntará hacia el centro de nuestra galaxia y vigilará el brillo de millones de estrellas a la vez, buscando microlentes gravitacionales: pequeños destellos que se producen cuando un objeto pasa por delante de una estrella lejana y su gravedad actúa como una lupa.
Esta técnica tiene una virtud única. Detecta planetas que ningún otro método puede ver: los que están muy lejos de su estrella, los fríos, y sobre todo los planetas errantes, expulsados de su sistema y vagando solos por la galaxia. Las estimaciones hablan de más de mil detecciones por esta vía, y de unos 100.000 exoplanetas en total sumando el método clásico del tránsito.
3. Servir de mapa base para todo lo demás
Roman generará unos 20 petabytes de datos y un archivo público de acceso abierto. Ahí está la parte menos vistosa y quizá la más duradera de la misión: cualquier astrónomo del mundo podrá buscar en ese archivo estrellas, agujeros negros, asteroides, galaxias primitivas o lo que se le ocurra, sin haber pedido tiempo de telescopio.
Hubble ha observado en tres décadas alrededor del 0,1% del cielo. Roman tiene capacidad para cubrirlo entero con una calidad de imagen comparable.
En qué se diferencia del James Webb
Es la pregunta inevitable, y la respuesta cabe en una analogía fotográfica: Webb es un teleobjetivo y Roman es un gran angular. No compiten, se complementan.
| Roman | James Webb | |
|---|---|---|
| Espejo | 2,4 metros | 6,5 metros |
| Campo de visión | 0,281 grados cuadrados | Alrededor de la centésima parte |
| Luz que capta | Infrarrojo cercano | Infrarrojo cercano y medio |
| Qué hace mejor | Barrer áreas enormes de cielo | Ver objetos más débiles y más lejanos |
| Coste | Unos 4.300 millones de dólares | Cerca de 10.000 millones |
| En órbita desde | 2026 | 2022 |
La división del trabajo es clara. Roman encuentra; Webb examina. Cuando el gran angular detecte una galaxia extraña entre los millones de su catálogo, o un candidato a planeta interesante, será el teleobjetivo de Webb el que se detenga a mirarlo con detalle, con su espejo casi tres veces mayor y su capacidad de analizar la composición química.
Roman tampoco duplica a Hubble. El veterano de 1990 sigue siendo el único de los tres que observa en ultravioleta, una ventana que Roman no cubre y que no se puede recuperar desde tierra porque la atmósfera la bloquea. Y hay una tercera pieza europea en el tablero: la misión Euclid de la Agencia Espacial Europea, que tiene un campo de visión aún mayor por apuntado (0,53 grados cuadrados) pero un telescopio más pequeño. Euclid cartografía más superficie; Roman ve más hondo y más fino sobre un área algo menor.
Quién fue Nancy Grace Roman
Nancy Grace Roman (1925-2018) fue la primera jefa de astronomía de la NASA, cargo que asumió en 1959, y la primera mujer con un puesto ejecutivo en la agencia. Defendió ante el Congreso estadounidense una idea que entonces sonaba excéntrica: que merecía la pena gastar dinero en poner telescopios por encima de la atmósfera, porque el aire absorbe y distorsiona buena parte de la luz que llega del cosmos.
De esa insistencia salió el telescopio Hubble, y de ahí el apodo con el que se la conoce: la madre del Hubble. La NASA bautizó con su nombre este observatorio en 2020, dos años después de su muerte. La misión se llamaba antes WFIRST y fue la primera prioridad del informe decenal de astronomía de las academias estadounidenses de 2010.
Lo que aún puede salir mal
Un lanzamiento limpio no es una misión resuelta. Quedan por delante treinta días de crucero hasta L2, la inserción en su órbita alrededor de ese punto y, sobre todo, tres meses de puesta a punto: enfriamiento de los detectores, despliegue del parasol, alineamiento óptico y calibración.
Roman es mecánicamente mucho menos arriesgado que Webb, que tuvo que desplegar en el espacio un espejo segmentado y un parasol del tamaño de una pista de tenis en 344 operaciones críticas sin margen de fallo. Aquí el espejo va de una pieza y ya montado. Pero sigue habiendo mecanismos que desplegar y, si algo falla, a 1,5 millones de kilómetros no hay quien lo repare.
Las primeras imágenes están previstas para enero, y a partir de ahí arrancarán los rastreos.
Datos de servicio
- Seguir la misión. La NASA mantiene un blog de actualizaciones en science.nasa.gov/blogs/roman y la página general de la misión en science.nasa.gov/mission/roman-space-telescope, con versión en español en ciencia.nasa.gov.
- Ver el lanzamiento. La retransmisión íntegra queda archivada en NASA+, de acceso libre y sin registro.
- Los datos, públicos. Todo el archivo científico de Roman será de acceso abierto, sin periodo de exclusividad para los equipos que propusieron los rastreos. Cualquiera podrá consultarlo.
- Glosario mínimo. Punto de Lagrange: posición de equilibrio gravitatorio entre dos cuerpos. Microlente gravitacional: aumento temporal del brillo de una estrella cuando otro objeto pasa por delante. Coronógrafo: dispositivo que tapa la luz de una estrella para ver lo que hay a su alrededor. Grado cuadrado: unidad de superficie celeste; la Luna llena ocupa unos 0,2.
Qué viene ahora
La agenda inmediata es: llegada a L2 hacia finales de septiembre, tres meses de calibración y primeras imágenes en enero de 2027. La misión principal dura cinco años, aunque estos observatorios suelen sobrevivir a sus plazos.
Quedan por conocer los detalles del calendario definitivo de los tres rastreos y el rendimiento real del coronógrafo, que es la incógnita técnica de la misión. Si funciona como se espera, la siguiente parada de la astronomía estadounidense será el Observatorio de Mundos Habitables, diseñado ya expresamente para fotografiar planetas parecidos a la Tierra.
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Fuentes consultadas
- NASA, blog oficial de la misión Roman (entradas del 28, 29 y 30 de agosto de 2026), para la hora de lanzamiento, la previsión meteorológica, el adelanto de nueve meses sobre el calendario y los objetivos científicos. science.nasa.gov/blogs/roman
- NASA Goddard, páginas técnicas de la misión y sección de preguntas frecuentes, para las dimensiones del observatorio, el espejo de 2,4 metros, los 300 megapíxeles del Instrumento de Campo Amplio, los 0,281 grados cuadrados de campo de visión y el Instrumento Coronógrafo.
- Agencia Espacial Europea, ficha informativa sobre Roman, para la comparación con la misión Euclid y los datos de microlentes y tránsitos.
- Space.com y NASASpaceFlight, seguimiento en directo del lanzamiento, para la secuencia de vuelo, la separación de propulsores y el perfil de la misión Falcon Heavy.
- Scientific American, CNN, NPR, NBC News y Forbes, para el coste de 4.300 millones de dólares, el origen del espejo donado por la Oficina Nacional de Reconocimiento, los 20 petabytes de datos y la comparación con Hubble y Webb.
- Biografía de Nancy Grace Roman difundida por la NASA con motivo del bautizo de la misión en 2020.
- La superficie de la Luna llena en el cielo (0,196 grados cuadrados) es cálculo propio a partir de su diámetro angular de medio grado.



